9-0

Cualquier partido de fútbol que acabe en 9-0 se puede considerar un desastre, clara señal de la ineptitud del equipo perdedor más que de la prestancia del ganador. Si en lugar de fútbol hablamos de premios Nobel de ciencia, ¿cómo nos tomamos este resultado?  Cero es el número de mujeres ganadoras de un Premio Nobel en ciencia en 2019 (si queremos alargarnos el resultado es de 13-1, ya que tampoco las otras categorías han sido particularmente generosas este año). ¿Ineptitud? ¿Incapacidad? Estamos en la misma situación del fútbol femenino: ignorado y hasta despreciado, y cuando se hace oír (como ha pasado con el mundial del pasado verano) acaba en el medio de polémicas y detractores.

Se supone que la ciencia es más objetiva y menos facciosa que un deporte. Entonces, ¿qué le pasa a la academia sueca con las mujeres? Si en 2018 generaciones de científicas pudieron ver por la primera vez en su vida a una persona que se les parezca más ganar el Nobel de física (Donna Strickland, está bien recordar su nombre), este año hemos vuelto a lo mismo, a la misma decepción en el ver los ganadores, 9 señores (mayoritariamente con canas avanzadas y sin duda de color blanco científico, ya que podemos considerar Japón como parte de esta categoría).

Si a alguien no particularmente metido en el mundo de la ciencia las cifras pueden parecer sospechosas, a cualquier científica o futura científica solo le pueden desanimar. Ha habido 3 ganadoras del Nobel en física de 213 totales, 5 en química (de 184) y 12 en medicina de 219 (tampoco vamos mucho mejor en literatura, 15 de 116, paz, 17 de 106 + 27 organizaciones, o Economía, 2 de 84). Un total de 53 mujeres han ganado un Nobel de los 950 premios concedidos. No, no hemos contado mal: María Sklodovska (Curie) tiene dos galardones (en física en 1903 y química en 1911). Ha sido la primera mujer en ganar, la primera persona en ganar dos premios, y sigue siendo la única en haber ganado dos premios en dos distintas categorías científicas.

¿De verdad ese es el ejemplo que queremos dar a las jóvenes científicas? Claro que puedes llegar a ser como Marie Curie, pero que sepas que Marie Curie (como Albert Einstein, para ser igualitarios) solo hay una. Quien dice que este problema es “inventado” suele poner justamente a Marie Curie de ejemplo: si pudo ella a principio de 1900 entonces todas pueden, si no pueden es que no lo valen. Quizás estas personas no sepan que fue Pierre Curie, indignado que no se hubiera considerado igualmente a Marie en las nominaciones a llevar el caso al Academia sueca. Si no se consideraba a Marie para el premio, que tampoco se molestasen en pensar en él, lo rehusaría.

Por cierto, para quedar en tema de parejas, la única ganadora de 2019 (y segunda en la historia de los premios de economía), Esther Duflo, no tardó en aparecer en algunos titulares de prensa solo como “and wife”, sin nombre, ya que al parecer ni siquiera un Nobel te garantiza ser considerada una entidad autónoma.

¿Entonces porque se siguen ignorando las aportaciones de las científicas en los premios? ¿Cómo es posible que sigamos con los mismos porcentajes de principio del siglo XX? ¿Porque los intentos de tener más nominadas (según la academia hay políticas activas en este sentido) siguen fallando? ¿No será que de verdad tenemos unos sesgos?

Que quede claro: todos los descubrimientos premiados este año tienen bien merecido haber llegado a un Nobel, pero también sabemos que por las dinámicas de la ciencia cada año hay bastante más de uno o dos descubrimientos merecedores. El premio de física de 2019 especialmente no nos deja con un poco de amargor. Como hemos dicho es bien merecido, pero entonces nos preguntamos cómo los descubrimientos pioneros sobre materia obscura de Vera Rubin (desaparecida en 2016 a los 88 años) no lo fueran.

Solo podemos dar un consejo: en cualquier premio nominad a mujeres valiosas (qué las hay, en todos los campos, aunque quizás os toque mirar un poquito más allá del círculo de amiguetes íntimos), porque no tienen derecho a sobrepasarlas hombres mediocres.

Para animaros os dejamos con algunas palabras del discurso de aceptación de Donna Strickland:

“And as for me – when I was in grad school working on the project for which Gérard and I are being honoured, Cyndi Lauper had a big hit: Girls Just Want to Have Fun. But they wanted to wait until the working day is done. As for me, I want to have fun while I’m working. Now not everyone thinks physics is fun, but I do. […] It is truly an amazing feeling when you know that you have built something that no one else ever has – and it actually works. There really is no excitement quite like it … except for maybe getting woken up at 5 in the morning because the Royal Swedish Academy of Sciences and the Nobel Foundation also think it was an exciting moment for the field of laser physics.”

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