¿Dónde están, que yo las vea?

No nos engañemos: las mujeres estamos incorporadas de forma masiva al mundo laboral desde hace varias décadas. Es cierto que hay áreas, como en muchas relacionadas con los temas de investigación que nos atañen, en los que todavía somos una minoría (relativa), pero estar, estamos. No se justifica, por tanto, nuestra ausencia en tantos puestos de dirección, en tantos eventos, en tantos reconocimientos. Lo que pasa es que no se nos ve. O mejor dicho, no se nos mira. No se nos considera para los premios, para los cargos directivos, para los puestos más visibles. Y, en los últimos años, cada vez en tono más alto, las mujeres reclamamos un espacio en esos lugares, porque también son nuestros espacios.

En este 2020, el Nobel de Física fue otorgado a la Dra. Andrea Ghez (cuarta  mujer en toda la historia del premio), quien compartía el premio y el logro de descubrir un agujero negro supermasivo en el centro de la Vía Láctea con el Dr. Reinhard Genzel. Cuando este último fue cuestionado sobre los sesgos de género a la hora de conceder premios a hombres y/o mujeres, comentó lo siguiente: “We are under immense pressure. And in some cases, the problem is that in order to respond to the gender imbalance, we choose women for the selection committee. But by doing so, we lose half of the best women candidates.” ¿Está diciendo que, al incluir dos, tres mujeres en un comité para otorgar un premio, se pierde a la mitad del capital humano femenino susceptible de recibir dicho premio? ¿Se limita esta lista de premiables a cuatro, seis mujeres en todo el mundo, incluso para premios de menor rango que el Nobel? ¿Cuántos hombres, sin embargo, están habitualmente en las listas de candidatos para recibir el premio Nobel?

https://www.spiegel.de/international/zeitgeist/nobel-prize-in-physics-winner-it-s-unbelievable-all-that-s-going-on-at-the-moment-in-astronomy-a-6b4867e5-ead6-43f3-910b-bf69e9485ff2

Tal vez los premios Nobel, en tanto que epítome de los galardones que se conceden hoy en día, sean un ejemplo un tanto extremo. Consideremos, entonces, un reconocimiento varios escalones por debajo: la participación de mujeres en eventos científicos como ponentes (¡no digamos ya como ponentes invitadas, sino simplemente ponentes de a pie!). También en estos casos la balanza se inclina hacia una mayor presencia masculina y no es raro encontrar uno de los llamados all-men-pannel (incluso en áreas con una alta presencia femenina). Especialmente llamativo fue el caso, hace unas semanas, de unas jornadas organizadas por tres de las más importantes sociedades científicas de este país: la RSEQ, la RSEM y la RSEF. En ellas, la desproporción entre hombres y mujeres era tan acusada que llamó la atención del propio comité de Mujeres en Física de la RSEF. Tras una denuncia en redes y la consiguiente repercusión (a la que hay que añadir un silencio atronador desde las otras dos sociedades) se tuvieron que añadir tres mujeres como participantes en las mesas redondas (nunca como ponentes en las conferencias). Y se hizo en apenas 24 horas: no fue tan difícil encontrarlas. Pero sí fue necesario que las mujeres alzáramos nuestra voz para reclamar eso mismo, que se escuchara nuestra voz en un mundo del que ya formamos parte.

Hay otros ejemplos de estos sesgos que surgen de manera completamente diferente. Casos de compañeros que, cuando son organizadores de congresos y eventos, y siendo conscientes de este sesgo, intentan superarlo de forma activa, e incorporar a mujeres a sus actos. Incluso, si se ven limitados porque en su entorno no las encuentran, piden ayuda para poder configurar mesas diversas. Es el caso reciente de Nicolò Maccaferri, organizador de un evento centrado en nanofotónica, a quien se le ocurrió pedir ayuda en una red social. ¿La reacción de otros hombres? Cuestionar la validez de esa posible selección de mujeres que se produciría, supuestamente, a costa de la calidad científica de la jornada. “Could it be possibly considered discrimination?”, se planteaba otro investigador que interpelaba a Maccaferri, para inmediatamente añadir (no vayamos a pensar que él no valora a sus compañeras) que conocía muchas mujeres científicas valedoras del reconocimiento que supone participar como ponente en un congreso de primer nivel. ¿Entonces, por qué no las nombra directamente, si las conoce y son perfectamente válidas y merecedoras, en vez de cuestionar la valía de las mujeres en general?

Pero no nos quedemos aquí, en los lugares visibles, y descendamos otro nivel más: hablemos de comisiones internas de gestión en universidades y centros de investigación. Seamos sinceras: esto, normalmente, es un trabajo adicional al resto de nuestras tareas, que no suele tener demasiado interés y para el que tampoco es que haya avalanchas para participar: tampoco es plato de gusto para los hombres. Aún con eso, no es raro encontrar múltiples casos en los que priman las cuotas masculinas del 100%. Tanto es así que, cada vez más, los centros imponen criterios para limitar esas cuotas masculinas, forzando que haya alguna mujer en estos órganos de gestión y/o decisión. Recordemos que hablamos de comisiones de lo más habituales, en áreas donde la mujer ya está plenamente incorporada aunque sea en minorías relativas. Pues hay quien encuentra difícil considerar a sus compañeras plenamente capaces de participar en tales comisiones, sin verlo como una obligación impuesta desde fuera. Más aún, hay quien, cuando “invita” a una compañera a participar en una de ellas, lo hace dejando bien claro que es por obligación y que la tolera por considerarla “familiarizada” con el tema, no por considerarla una igual, plenamente capaz de enriquecer la comisión con su criterio. Esto es lo que le pasó recientemente a la Dra. Conchi Lillo, neurobióloga en la USAL. ¿Tan difícil resulta detectar el tono condescendiente y ofensivo de este mensaje? ¿Tan ciegos somos a los sesgos de género como para que el autor pueda considerar este mensaje como “normal”, y es posible que hasta bienintencionado?

Terminamos este texto como lo empezamos. En este campo de la óptica y la fotónica, en todos los campos de la investigación en realidad, hay mujeres. Tal vez no seamos mayoría, pero las hay. Subimos la apuesta: hay mujeres válidas y capaces. En la misma medida que los hombres. No se justifica, por tanto, esas cuotas masculinas del 100% en muchos premios, congresos, eventos y comisiones. No se nos ve, porque no las (nos) miramos, no las colocamos en lugares visibles donde se pueda apreciar su valía (o su mediocridad, que también tenemos derecho a ser mediocres: exactamente en la misma medida que los hombres mediocres que pueblan los congresos, eventos, y comisiones). Las mujeres somos parte importante del capital humano en ciencia e investigación. Cada vez somos más. Y, cada vez en voz más alta, vamos a reclamar el lugar que nos corresponde, porque estamos aquí y nos vais a mirar.

Sedóptica-MOF pretende visibilizar a las mujeres investigadoras en óptica y fotónica. Entre sus actividades, la serie de webinars Científicas-Conectadas son una cita mensual en la que podemos escuchar la voz de diversas mujeres trabajando en este área. Si estás interesada en participar en el comité, o quieres hacernos alguna sugerencia sobre los temas que te gustaría que se trataran, escríbenos a areamujer@sedoptica.es. También puedes consultar nuestro documento con recomendaciones para organizar congresos y eventos paritarios en nuestra web.

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