Abril 2021: Entrevista a Mª Rosa López

Se licenció en Ciencias Químicas en el año 1998 en la Universidad de Málaga donde posteriormente defendió su Tesis Doctoral en el año 2005 basada en Espectroscopía Raman intensificada sobre superficies metálicas (SERS) realizada en el Departamento de Química Física. Ha realizado diversas estancias y contratos posdoctorales en el Max Planck Institute of Biochemistry (Munich), Instituto de Estructura de la Materia (CSIC, Madrid), Universidad de Windsor (Canadá). Actualmente, ejerce como Profesora Titular en el Departamento de Química Física de la Universidad de Málaga donde ha impartido docencia en la Facultad de Ciencias y Escuela de Ingenierías Industriales en diferentes asignaturas oficiales de Grado y Posgrado. Simultáneamente desarrolla su labor investigadora en el laboratorio de Microscopía Raman y Microscopía de Fuerza Atómica. Co-autora de más de 30 artículos de investigación en revistas de revisión por pares y más de 65 contribuciones a conferencias internacionales, donde ha recibido el Premio Renishaw a la mejor comunicación científica en la XX Reunión Nacional de Espectroscopía (RNE) y el Premio a la mejor comunicación científica otorgado por el Comité Científico de la XXIV RNE. Actualmente es co-investigadora en un experimento de la Agencia Espacial Europea (ESA), BIOSIGN (Bio-Signatures and habitable Niches) a través de su colaboración con la Dra. Rosa de la Torre Noetzel del Instituto de Técnica Aeroespacial (INTA) en Madrid, que lidera este proyecto. Es Presidenta del Comité de Espectroscopía de SEDOPTICA, una de las Sociedades científicas más antiguas de España. De forma paralela, su interés por la Astronomía le llevó a involucrarse y colaborar en numerosas actividades de investigación y divulgación como miembro de la Sociedad Malagueña de Astronomía (SMA) desde el año 2001, formando parte de la Junta Directiva, donde ha llevado a cabo diversos proyectos de divulgación científica subvencionados por la FECYT. También ha formado parte de la junta directiva de la Red Andaluza de Astronomía (RAdA) con la que mantiene una estrecha colaboración.

Cuéntanos brevemente en qué consiste tu investigación.

Mi Tesis Doctoral se basó en la técnica de espectroscopía Raman intensificada sobre superficies metálicas, lo que se conoce como espectroscopía SERS, de sus siglas en inglés Surface-Enhanced Raman Scattering. En términos generales, el requisito más importante para la obtención de una buena intensificación SERS es una superficie metálica rugosa, que se obtiene por diferentes métodos como mediante la preparación de nanopartículas metálicas o a través del tratamiento electroquímico de un metal. Las superficies usadas con mayor frecuencia se han preparado a partir de metales nobles, de entre los que destaca la plata; sin embargo, se conocen muchos otros metales capaces de dar espectros aceptables de ciertos compuestos. Al trabajar en este tipo de espectroscopía te especializas en la síntesis de determinadas nanopartículas y superficies modificadas que puedan ser usadas como sustratos activos en SERS, lo que determina su utilidad y su uso en determinados campos como, por ejemplo, en el de sensores moleculares, debido a la alta sensibilidad de esta técnica que permite detectar compuestos en muy bajas concentraciones e incluso a nivel de una única molécula. Mi investigación dentro del SERS se ha enfocado mayoritariamente al estudio de los mecanismos de intensificación a nivel electrónico y molecular, los cuales aún a día de hoy no están explicados completamente, y se hace necesario el uso de cálculos químico cuánticos para apoyar y explicar los resultados experimentales. Por otro lado, he tenido la oportunidad de colaborar como experta en espectroscopía Raman en proyectos muy bonitos como los dedicados a la identificación de pigmentos de obras artísticas o la caracterización de polímeros. Actualmente, soy co-investigadora en el proyecto I+D+i “BIOindicadores en MARTE y Espacio (BIOMARSS)”, un experimento de la Agencia Espacial Europea (ESA) relacionado con el proyecto BIOSIGN (Bio-Signatures and habitable Niches) liderado por la Dra. Rosa de la Torre Noetzel del Instituto de Técnica Aeroespacial (INTA) en Madrid. Este proyecto está enfocado en el estudio sobre la resistencia y adaptación de organismos de ambientes extremos al ambiente espacial y planetario (Marte, Europa, Encédalo, Titán), integrando los aspectos biológicos y geológicos (biogeomarcadores) como soporte de futuras misiones espaciales y planetarias.

¿Cuál es tu proyecto de investigación preferido y por qué motivo?

Me gustaría comentar en este apartado que mi trayectoria investigadora no ha ido en una sola línea desde sus comienzos y he estado involucrada en proyectos de investigación de muy distinta índole, pero con el factor común de la espectroscopía Raman y SERS. Debido a la versatilidad de estas técnicas y a sus múltiples aplicaciones, me he visto envuelta en diversos temas que han ido completando mi carrera investigadora con un trasfondo multidisciplinar, que considero muy importante para mí desarrollo científico. Sin duda el proyecto “BIOindicadores en MARTE y Espacio (BIOMARSS)” es uno de las iniciativas más emocionantes de las que me he visto envuelta hasta el momento y confío en que salgan resultados interesantes. La espectroscopía Raman ha demostrado ser una técnica tan potente para la identificación de compuestos que fue seleccionada hace muchos años para formar parte de misiones de exploración planetaria, como las que se han enviado a Marte. Muchos de los estudios que se están llevando a cabo en laboratorios terrestres, entre ellos los que forman parte de este proyecto, tienen como objetivo el análisis de muestras que se consideran análogos marcianos pues se ha descubierto que son capaces de resistir a condiciones de espacio y de Marte. Estos estudios formarán parte de un repositorio que servirá de referencia y apoyo a los que se obtengan en las investigaciones de exploración planetaria.

¿Cuándo decidiste que querías estudiar una carrera de ciencias? ¿Encontraste oposición en tu entorno cercano?

Desde pequeña he sido muy aplicada en todas las materias y era muy buena estudiante, pero las matemáticas es lo que más me gustaba y tenía facilidad para desenvolverme en los problemas con cálculos matemáticos. Cuando llegó ese gran momento en la educación secundaria de tener que elegir entre ciencias y letras yo lo tenía bastante claro, aunque no tenía ni idea si finalmente podría estudiar alguna carrera pues mi familia no disponía de los medios para permitirme salir fuera de mi pueblo a estudiar. Finalmente, gracias a las buenas notas y el afán de superación que siempre me ha acompañado, pude obtener las becas necesarias para estudiar y, aunque mi primera opción era estudiar arquitectura acabé estudiando química, mi segunda opción, y ahora me defiendo en “arquitectura molecular” y me alegro mucho de que las circunstancias de la vida me hayan llevado a finalizar esta carrera científica. El único impedimento que encontré fueron los medios materiales pues tanto la familia como los profesores que encontré en mi camino me animaron a seguir adelante.

¿Cómo ves la situación de la investigación en Óptica en España? ¿Cuál ha sido el impacto de los recortes en Ciencia en estos últimos años?

Dentro del campo de la espectroscopía molecular, que es donde me puedo defender mejor, desde luego se han conseguido implementar mucho las técnicas de análisis. Recuerdo que cuando estaba haciendo la tesis, el registro de un solo espectro Raman me llevaba unos 20 minutos (sí, habéis leído bien) y ahora en tan solo unos segundos podemos obtener un espectro con mucha resolución y en unos minutos una imagen Raman con cientos de espectros. Estos avances tecnológicos que incluyen materiales ópticos, dispositivos electrónicos, ordenadores, etc., han supuesto una mejora enorme en tan solo una década y ha influido directamente en la sensibilidad de todas estas técnicas, así como la posibilidad de estudiar algunos tipos de muestras en unas condiciones que antes no era posible. En este sentido la mayoría de los laboratorios se han beneficiado pero los grupos de investigación cada vez han visto más y más mermadas sus posibilidades para obtener subvenciones para la contratación de personal especializado y muchos de estos laboratorios que poseen instrumentación de última generación carecen de personal especializado con contratos dignos y estables que puedan sacar provecho científico de ellos. Por lo tanto, en mi opinión, se podría sacar como conclusión que la inversión en infraestructura científica debe ir acompañada de una inversión en paralelo de personal especializado para que tenga sentido. Aquí, en el tema de la estabilización de científicos con contratos dignos es donde tenemos una gran deficiencia en España.

Actualmente eres la presidenta del Comité de Espectroscopía de SEDOPTICA, ¿puedes hablarnos un poco de esta experiencia y qué te motivó a ello?

Cuando empecé mi andadura en el mundo de la investigación en el departamento de Química Física de la UMA, preparando nanopartículas de plata, un poco antes de acabar la carrera, ya empezaba a escuchar comentarios sobre la Sociedad Española de Óptica y el Comité de Espectroscopía, al cual me adherí en el año 2006. Recuerdo que mi primera conferencia científica la impartí en Coímbra en 2002 en la segunda Reunión Nacional de Espectroscopía a la que acudí, y llevan organizándose desde el año 1968. Aquello lo viví como todo un logro, delante de tantos expertos en el campo, con mis transparencias en acetato (literalmente) y con ese nudo en el estómago que pensaba que me iba a dar un síncope delante de todo el público. Sobreviví, pero hasta hace unos años no he superado levemente esta angustia del nudo en el estómago al dar una charla en un congreso científico. De todos los congresos internacionales a los que he acudido son estas reuniones las que recuerdo con más cariño, al estar entre conocidos y grupos de investigación que acuden de forma habitual, proporcionando la oportunidad a los jóvenes investigadores de dar el salto al estrellato y tener su primera experiencia como ponentes. En este sentido soy de la convicción de que las sociedades científicas en España no se valoran lo suficiente y la labor que hacen es magnífica, así como quienes pertenecen a estas sociedades que, en general, poseen unos valores que engrandecen y fomentan las labores de investigación, lo cual las hacen imprescindibles en nuestra sociedad. Cuando me ofrecieron el testigo para pertenecer a la Junta Directiva del Comité de Espectroscopía no lo dudé dos veces y pensé que podía colaborar con mi trabajo, en este caso como secretaria/tesorera en 2012 siendo la Presidenta Belén Maté Naya (CSIC). Posteriormente en 2016 ascendí a Presidenta en la asamblea que se celebró en la XXV RNE – IX CIE celebrada en Alicante. Desde entonces llevo las riendas del comité en el que ha recaído la organización de la XXVII RNE – XI CIE dispuesta para el 2020 en Málaga pero aplazada al 2022 por motivos de la pandemia. Me da la impresión que cada vez las nuevas generaciones tienen un carácter más independiente y pseudo autosuficiente dentro de esta sociedad demandante de rápidas respuestas y poco pensamiento crítico, lo que hace que no tiendan a crear asociaciones y pertenecer a grupos con intereses comunes. Así, es probable que este tipo de sociedades pueden estar en peligro de extinción y hay que hacer un llamamiento de la necesidad de mantenerlas y luchar porque las autoridades reconozcan su incalculable valía.

Existe una diferencia manifiesta en el porcentaje de mujeres que ocupan los puestos más altos de la carrera académica. ¿Qué motivos crees que hay detrás de esta cifra? ¿Cómo se podrían mejorar estos porcentajes?

Este es un tema que se ha discutido desde muchas perspectivas y yo no soy una experta analista de ello pero puedo hablar desde mi punto de vista y mi experiencia personal. En concreto, en la universidad donde en las carreras técnicas y científicas existe un claro sesgo en los puestos de mayor rango, como directoras de departamento, decanas, investigadoras responsables de grupos de investigación o miembro de una comisión, se puede decir que todo aquello que esté sometido a votación hay una mayoría de votos favorables a puestos ocupados por hombres, lo que se materializa luego en la realidad que vemos. Por otro lado, la poca oportunidad de optar a esos puestos, debido en muchos casos, a una costumbre bien asentada de liderazgo masculino, hace que la propia investigadora no dé el paso para optar a esos puestos. En la mayoría de los casos no hay ninguna intención machista sino la propia costumbre a que eso sea así, y muchos optarían por aprobar un estilo diferente si surge la oportunidad. Una experiencia que tuve a este respecto es la formación de una comisión de evaluación de plazas en mi departamento que se formalizó con los profesores que clásicamente pertenecían a esas comisiones y sin tener en cuenta a ninguna de las profesoras titulares más jóvenes. Después de solicitar que se incluyera en estas comisiones a un cupo de mujeres como sugería la propia universidad (sin ser una norma), la mayoría estuvo de acuerdo y se formó la comisión finalmente con tres profesoras y dos profesores. Si se lucha las cosas pueden cambiar pero lo que debería es existir, en vista de lo que ocurre bien sea por inercia, por dejadez, por machismo o por costumbre, unas leyes claras de cómo se deben realizar estas comisiones o al elegir los puestos relevantes en las diferentes instituciones. A ninguna mujer con formación nos gustaría que nos ofrecieran un puesto sólo por ser mujer sino por nuestros propios méritos y, a igualdad de méritos, en ningún caso debería primar el componente masculino como tampoco el femenino. Ahora bien, si un mérito reconocido es tener conferencias invitadas y los paneles de los congresos de tu área están dominados por investigadores, supone un obstáculo contra el que hay que luchar pues no estamos en igualdad de oportunidades. Queda un largo camino por delante y da la sensación que vamos a paso de tortuga pero lo importante es no perder el rumbo con las políticas de igualdad.

¿Has sido testigo de algún tipo de discriminación o diferencia en el trato que se le da a hombres y mujeres que ocupan un cargo similar? ¿Tienes la sensación de haber tenido que trabajar más que tus compañeros para lograr un reconocimiento similar?

Esta pregunta no es fácil de contestar puesto que la manera que una persona percibe la discriminación entre hombres y mujeres depende mucho de su educación ya que todo está relacionado, la educación personal que se recibe en casa y la experiencia profesional. Pienso que a edades tempranas las niñas y niños están muy influenciados por el componente familiar y en etapas posteriores la experiencia profesional y una mayor independencia hacen que se puedan apreciar las discriminaciones personales y laborales. En mi caso, no recuerdo que en el colegio o en secundaria haya tenido algún problema de discriminación. En la licenciatura de Química teníamos tanto profesores como profesoras y sí que había compañeros que tenían bastantes críticas con profesoras buenas y se notaba la preferencia hacia los profesores de la misma asignatura, en mi opinión no siendo especialmente tan buenos comunicadores. Esto por parte del alumnado, en cambio por parte del profesorado, he notado que había bastante diferencia entre los profesores de la antigua escuela y los que empezaban más jóvenes, pero tampoco recuerdo un trato discriminatorio especialmente notorio. En esa época estás en lo tuyo y no te fijas en los detalles, lo cual cambia radicalmente cuando eres tú la profesora y estás rodeada de compañeros varones. En mi departamento donde hasta el año 2016 ha habido una o dos profesoras titulares frente a nueve o diez profesores y catedráticos el sesgo de género era patente por propia estadística, de manera que se ha normalizado en muchas decisiones del departamento. A día de hoy cuenta con cinco profesoras (ninguna catedrática) frente a siete catedráticos y un profesor titular. Es un área típicamente masculinizada donde las nuevas generaciones de mujeres que nos hemos incorporado debemos coger el testigo para tratar de mejorar las oportunidades en igualdad de condiciones. Y, aunque legalmente tenemos las mismas oportunidades para acceder a los puestos de alto rango, lo cierto es que finalmente no se hace efectivo este hecho y se sigue imponiendo la ley de la mayoría y vuelta a empezar. En los más de 20 años que llevo vinculada a esta área se ha pasado de un 16% a, aproximadamente, un 38% de representatividad femenina y ningún ascenso a catedrática.

¿Consideras necesario fomentar las vocaciones científicas en las niñas y jóvenes? ¿Participas en alguna iniciativa de divulgación?

La educación en edades tempranas es la única herramienta eficaz que existe contra las desigualdades sociales de cualquier índole, entre ellas la desigualdad de género. En este sentido la escasa visibilidad de las mujeres científicas y tecnólogas en nuestra sociedad, así como la existencia de una imagen estereotipada del científico, mayoritariamente masculina, despiertan muy poco interés en las ciencias en las niñas y las jóvenes, perdiéndose mucho talento por el camino. Hay estudios que han demostrado que los estereotipos de género influyen en los intereses de niños y niñas de tan solo 6 años [Bian et al., Science 355,389–391 (2017)]. En este estudio se muestra que las niñas de 6 años son menos propensas que los niños a creer que los miembros de su género son realmente capaces para llevar a cabo tareas científicas y tecnológicas. Además, también a los 6 años, las niñas comienzan a evitar las actividades que se dice son para los niños «muy, muy inteligentes». Estos hallazgos sugieren que las nociones de brillantez de género se adquieren de manera temprana y tienen un efecto inmediato en los intereses de los niños. Por estos motivos, un grupo de investigadoras de áreas STEAM de la Universidad de Málaga hemos creado un grupo de trabajo denominado “Como Tú” mediante el que pretendemos que mujeres científicas y tecnólogas sean referentes, inspiradoras de vocaciones entre niñas y niños desde primaria. Para ello, mediante charlas de orientación y talleres relacionados con nuestro campo de conocimiento las científicas y tecnólogas explicaremos a las niñas y niños en qué consisten las carreras de Ciencias y Tecnologías, y por qué y cómo puede llegar a ser una alternativa viable para ellas al igual que para ellos. Este es un proyecto que iniciamos en 2018 y a día de hoy seguimos adelante luchando por conseguir financiación y con la ilusión de hacer algo por revertir la situación.

¿Te has planteado en algún momento abandonar la carrera científica? Y si es así, ¿qué motivo te ha hecho retractarte?

A finales de mi licenciatura entré en contacto con el grupo de investigación de Espectroscopía Molecular del departamento de Química Física de la UMA y empecé a hacer algunos experimentos que me engancharon irremediablemente en este tema, donde desarrollé posteriormente mi tesina de licenciatura y luego la Tesis Doctoral. Al acabar la tesis vino la gran debacle emocional: sin beca, sin contrato de trabajo, sin beca posdoctoral a la vista. Aquí tuve lo que se puede decir una crisis de identidad y dudé si lo mío era seguir en este mundo de la investigación o virar hacia la empresa privada o la educación secundaria. Creo que es un momento muy decisivo cuando acabas la tesis y tienes que salir fuera de tu lugar de trabajo habitual, fuera de tu zona de confort y lejos de tus familiares y amigos para seguir tu camino. Es en este momento cuando las administraciones públicas deberían ofrecer más ayudas económicas para asegurar que esa formación científica tan valiosa se preserve y no vire hacia la empresa privada o enseñanzas medias. En muchas ocasiones, acabas tu Tesis y a continuación te la puedes jugar o seguir en un modo conservador y poco arriesgado y, en mi caso particular después de estar unos meses en el extranjero me surgió un contrato posdoctoral en Madrid, que aproveché para seguir en mi tema de investigación y en un par de años tuve la oportunidad de poder reincorporarme a la universidad de Málaga, donde obtuve hace unos años la plaza de Profesora Titular. No siempre las cosas salen así de bien y tengo muchos amigos que siguen luchando por volver a su país y esto da mucho que pensar. La pérdida del talento es algo patente en España, donde se invierte mucho en formación y poco en estabilización de los profesionales ya formados y sobradamente preparados. La inversión en la recuperación del talento debería ser una prioridad, pues sin Ciencia no hay futuro y ahora más que nunca lo necesitamos.

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