Entrevista a Esther Rebollar @es_rebollar, de @lanamap_iqfr @iqfr_csic

Esther Rebollar González es actualmente una investigadora Ramón y Cajal del Instituto de Química Física Rocasolano del CSIC. En el mismo Instituto realizó su tesis doctoral en Química por la UCM bajo la supervisión de Marta Castillejo y con el título «Mecanismos y aplicaciones de la ablación láser de polímeros dopados».

En su etapa postdoctoral ha trabajado en Institute of Applied Physics, Johannes Kepler Universität (Linz, Austria) y en Applied Physics Department, Universidade de Vigo (Vigo, Spain).

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¿Podrías hablarnos brevemente de tu investigación?

Mi investigación se centra en el empleo de técnicas láser para el micro- y nanoestructurado de materia blanda con el fin de no solo cambiar su estructura, sino sus propiedades superficiales como adhesión, mojabilidad y energía superficial. Mi investigación comenzó con un enfoque de tipo fundamental, con el fin de entender los mecanismos involucrados en la interacción láser-materia y la dependencia de los mismos con las propiedades de los materiales, y a partir de mi etapa postdoctoral me he ido interesando también, y cada vez más, en las posibles aplicaciones de estos materiales, sin perder de vista la parte más fundamental. En los últimos años me he centrado en el estudio de polímeros funcionales, semiconductores o ferroeléctricos, que pueden encontrar aplicaciones en el campo de la electrónica y fotovoltaica.

¿Qué te animó a atreverte con la carrera investigadora? ¿Tuviste algún referente durante tu etapa formativa?

Me han gustado las ciencias desde que era pequeña, desde que recuerdo. De hecho, me encantaban las matemáticas y los números, y resolver problemas, y cuanto más difíciles y más reto plantearan, más me motivaban y no paraba hasta dar con la solución. Después en la carrera me encantaba el trabajo de laboratorio y en el último año hice el proyecto de fin de carrera, que por aquel entonces era voluntario, y la profesora que me lo dirigió fue la que me animó a solicitar una beca para hacer la tesis doctoral en el CSIC, así que lo hice, y he continuado hasta hoy investigando.

En cuanto a referentes, a todas nos puede venir a la cabeza una científica como Marie Curie, pero debo decir que mis referencias o modelos a seguir han sido siempre más cercanas, personas que han despertado mi interés o que me han ayudado y apoyado

¿Qué diferencias encuentras en la situación de la Ciencia en España con respecto a Austria, desde estuviste en tu etapa postdoctoral?

Bueno, hay una fundamental, que es la que tiene que ver con el apoyo económico. Una buena financiación es básica para que los investigadores puedan realizar su trabajo sin limitaciones y con los recursos e instrumentación necesarios. Solamente hay que ver el gasto que se dedica a la investigación, que en % del PIB es casi tres veces más en Austria que el que se dedica en España. Los sueldos además también son más altos, lo que obviamente también es importante porque esto es un trabajo por mucho que a veces se quiera disfrazar de vocación para justificar las malas condiciones que en ocasiones hay que soportar.

Pero además, hay otra diferencia que está más relacionada con la sociedad y es que allí la ciencia está más valorada, hacer el doctorado es algo que está reconocido y valorado por la gente. A mi me llamó la atención el hecho de que tu título de doctor aparece en tu documentación, en tu tarjeta de crédito, en todo. Aquí muchas veces la gente ni siquiera entiende que hagas la tesis, o se preguntan para qué vale o para qué te esfuerzas tanto. También es verdad que el hecho de hacer el doctorado allí te abre otras puertas y hay gente que lo hace como una formación más para después pasarse a la industria de una manera natural. Aquí creo que la transición academia-industria no está aún tan asentada.

Creo que ambos factores- el económico y el social- están relacionados y es el pez que se muerde la cola. Es necesario que se reconozca que la ciencia es necesaria e imprescindible para avanzar, que la inversión que se haga en ciencia revierte en la sociedad, pero también que los frutos no se recogen de un día para otro, sino que debe ser una inversión continuada en el tiempo. Los políticos en España no le dan importancia a la ciencia, pero eso no tiene ninguna consecuencia porque no acaba de calar del todo en la sociedad el mensaje de que la ciencia es futuro.

¿Alguna vez te has planteado abandonar la carrera científica? ¿Qué te hizo retractarte?

¡Muchas veces! Hay muchos momentos frustrantes, cada una de las etapas de la carrera científica conlleva mucho esfuerzo, mucho sacrificio y, sobre todo, mucha incertidumbre. Es una carrera muy dura e inestable y creo que es fácil que en algún momento se piense en tirar la toalla, pero imagino que la decisión de continuar al final está basada en la satisfacción que produce hacer lo que te gusta, y la libertad que también supone este trabajo, en el que diseñas experimentos, intentas resolver problemas, buscar soluciones, interpretaciones… La ciencia en realidad es también un proceso creativo.

¿Alguna vez te has sentido en desventaja por ser mujer?

A nivel personal nunca me he sentido en desventaja por ser mujer. Es verdad que alguna vez me he sentido incomoda en algunos momentos con ciertos comentarios o que en algunos congresos o reuniones he visto cómo había sesiones enteras en las que los ponentes eran todos hombres, comités en los que todos eran hombres, cosas que te dan rabia y pena a partes iguales y que sin duda hay que cambiar, pero en el desarrollo de mi carrera nunca me he sentido perjudicada o de menos por el hecho de ser mujer.

¿Qué iniciativas se te ocurren para fomentar las vocaciones científicas en chicas?

Creo que es muy importante, como se está haciendo cada vez más, dar visibilidad a las mujeres científicas, a las que ha dejado la historia y que sin duda han sido tratadas injustamente o no han recibido el reconocimiento que merecían, pero también a las científicas de hoy en día, que hay muchas y muy buenas. Sin duda es necesario hacer esto visible y denunciar la falta de representación de mujeres en premios, comités, cargos de responsabilidad, etc. Me parece que ese mensaje se está haciendo oír y está llegando a la sociedad. Pero para de verdad fomentar las vocaciones científicas en las chicas lo que creo que hay que hacer es normalizar el hecho de que cualquier persona puede dedicarse a la ciencia, sea hombre o mujer.

Por eso es importante que este mensaje lo tengan interiorizado desde edades tempranas, que las científicas participemos en charlas o actividades en colegios, con niños y jóvenes para que vean que es lo más normal del mundo que una mujer sea investigadora. De esa manera las chicas no se cuestionarán en absoluto a la hora de dedicarse a la ciencia si es lo que ellas quieren.

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