Diciembre 2019: Entrevista a Marta Macho Stadler

Cuando una piensa en a través de quién ha llegado a ser consciente de cuántas mujeres científicas han sido invisibilizadas a lo largo de la historia, una referencia indiscutible es el blog Mujeres con ciencia, de la Cátedra de Cultura Científica de la UPV/EHU, editado por Marta Macho. Sin duda, ella es una de las mujeres que más trabajo ha hecho para visibilizar la labor de las científicas, y es por eso que le solicitamos que participara en esta sección como entrevistada.

Marta Macho Stadler (Bilbao, 1962) es Profesora Agregada de Geometría y Topología de la de la Universidad del País Vasco-Euskal Herriko Unibertsitatea (UPV-EHU), donde trabaja desde 1985. Su trabajo de investigación se encuadra dentro de la topología: se doctoró en Matemáticas en la Universidad Claude Bernard Lyon I (Francia), especializándose en teoría geométrica de foliaciones y geometría no conmutativa. Ha codirigido tres tesis doctorales centradas en el tema de foliaciones y sistemas dinámicos, y forma parte del grupo de investigación ECSING-AFA. Respecto a su labor docente, imparte asignaturas de grado y de máster en la UPV-EHU, así como en las Aulas de la Experiencia de Bizkaia, dirigidas a estudiantes mayores de 55 años, donde participa en la docencia de Matemáticas en la vida cotidiana: sociedad y cultura. Adicionalmente, ha realizado varios viajes a la UNAN-Managua para impartir cursos de maestría, de nivelación, dirigiendo tesis de maestría, etc. en su área, la topología, dentro de un proyecto de cooperación al desarrollo. Desde 2015 es miembro del Consejo de Cooperación de la UPV/EHU.

A su labor investigadora y docente, se le suma su labor divulgadora, en la que es muy activa: colabora con medios de comunicación (el programa La mecánica del caracol en Radio Euskadi o la Red de Científicas Comunicadoras de El Periódico en colaboración con la Fundación Esteve); es responsable de las secciones de Literatura y Matemáticas y de Teatro y Matemáticas del portal DivulgaMAT de la Real Sociedad Matemática Española (RSME), y colabora en diferentes blogs, como ZTFNews.org (Facultad de Ciencia y Tecnología, UPV/EHU) o Cuaderno de Cultura Científica (Cátedra de Cultura Científica, UPV/EHU), además del ya mencionado Mujeres con ciencia.

Su labor en todos estos ámbitos no podía pasar desapercibida, y ha sido reconocida mediante diversos premios, que resaltan su labor divulgadora y su reivindicación de la igualdad en el mundo de la ciencia: Premio igUAldad de la Universidad de Alicante ‘por sus actuaciones en defensa de la igualdad entre mujeres y hombres y, en particular, por sus acciones de carácter docente y divulgativo a favor de la visibilización de la aportación de las mujeres científicas no solo en la Academia, sino también en el progreso social’ (2015); una de las Medallas de la RSME en su primera edición, ‘por su labor de divulgación de las matemáticas, por su compromiso con la igualdad y por tender puentes entre los profesores de matemáticas de diferentes niveles educativos’ (2015), y el Premio Emakunde del Gobierno Vasco ‘por su trayectoria científica orientada a divulgar y promover el acercamiento de la matemática y del conocimiento científico a las mujeres, así como por hacer visible y reivindicar a las mujeres científicas y sus aportaciones tanto a la Academia como al progreso social’ (2016). en 2019 ha sido nombrada Ilustre de Bilbao, ‘por su labor como divulgadora científica y por visibilizar el papel de la mujer en la ciencia’.

Cuando le pedimos participar en esta sección, accedió inmediatamente a responder a nuestras preguntas, lo cual le agradecemos. Esperamos que os interese y nos sirva para conocer a esta investigadora que, a su vez, ha dado a conocer a tantas otras.

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Autor de la fotografía: Mikel Mtz. de Trespuentes. UPV/EHU

Marta, eres profesora del departamento de matemáticas de la UPV/EHU, y te dedicas a la geometría y topología. ¿Cómo explicarías a las no expertas en esa área en qué consiste tu trabajo? ¿En qué otros campos encuentra su aplicación?

Mi área de conocimiento es la geometría y topología (así se denomina), pero mi actividad se desarrolla en topología. La topología es la rama de las matemáticas que estudia propiedades cualitativas de espacios. A veces se alude a ella como la ‘geometría de la plastilina’. ¿por qué? Porque en topología, dos objetos son equivalentes si se puede pasar de uno a otro sin romper ni pegar nada que no lo estuviera previamente. En topología no son importantes tamaños o formas. Por ejemplo, un balón de rugby y uno de baloncesto son topológicamente equivalentes: aunque uno es un elipsoide y el otro una esfera (que poseen propiedades geométricas distintas, tienen diferentes curvaturas) poseen la cualidad común de ser superficies que ‘envuelven’ un volumen ‘vacío’. Del mismo modo, un balón de fútbol y una pelota de pingpong son topológicamente equivalentes ya que, aunque difieren sus tamaños, comparten la misma cualidad que hemos citado antes para un balón de rugby.

Se suele decir a veces que las personas que nos dedicamos a la topología no distinguimos entre la taza y la rosquilla. Precisamente volviendo al concepto de ‘geometría de la plastilina’, es posible deformar (sin romper ni pegar nada que previamente no lo estuviera) una taza en una rosquilla. ¡Son topológicamente indistinguibles! La cualidad que las define es que ambas poseen un asa.

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Imagen propia de Marta Macho.

La topología está presente en muchas ramas de las matemáticas y de la ciencia. Por citar algún ejemplo, en biología se estudia la estructura topológica del ADN (se utiliza la denominada teoría de nudos); la topología molecular es una parte de la química matemática que describe y caracteriza de manera algebraica los compuestos químicos; en el estudio de la forma del Universo la topología juega un papel esencial; el Premio Nobel de Física 2016 fue concedido David J. Thouless, F. Duncan M. Haldane y J. Michael Kosterlitz “por los descubrimientos teóricos de las transiciones de fase topológica y fases topológicas de la materia”; en física de la materia condensada los denominados “defectos topológicos” ocasionan cambios de estado (son ejemplos de estos defectos las dislocaciones mixtas de los cristales líquidos, los tubos de flujo magnético en superconductores, los vórtices en superfluidos, etc.),…

Llevas veinte años (¡que sepamos!) siendo divulgadora, además de investigadora. Ahora, la divulgación está en boga, pero antes no era tan habitual que un investigador o investigadora dedicara parte de su tiempo a ello. ¿Cómo te iniciaste en la divulgación? ¿En qué has notado que haya cambiado (si lo ha hecho) la percepción que sociedad e investigadores tienen de esta actividad?

Me estrené aproximadamente en 1995 cuando un colega (Raúl Ibáñez) empezó a organizar una serie de seminarios informales para el alumnado de su asignatura de geometría de la licenciatura de matemáticas. Dos años más tarde, esta actividad se transformó en un ciclo de conferencias que pasó a llamarse Un paseo por la geometría;  durante 15 años se mantuvo en nuestra facultad. Era una actividad humilde y entusiasta que nos ayudó a conocer a muchas personas que hacían una divulgación voluntarista, hermosa, poco valorada, pero desde el corazón. Nos movíamos para dar conferencias en centros escolares, universidades y centros sociales. Aunque nos valoraban poco (incluso nos criticaban) era realmente emocionante transmitir las matemáticas de maneras diversas. En 2000 empecé mis colaboraciones escritas con DivulgaMAT en las secciones de “Literatura y matemáticas” y “Teatro y matemáticas”. Me apasiona el mestizaje y mostrar las matemáticas a través de la literatura –aparentemente dos mundos antagónicos– siempre ha sido un reto y una manera de unir dos de mis grandes pasiones –las matemáticas y la literatura–.

Desde esos comienzos modestos, las cosas han cambiado bastante. Un colega calificaba la situación actual de la divulgación como de “pérdida de la inocencia”. Y estoy bastante de acuerdo. Observo muchas personas que hacen divulgación porque les gusta, porque creen que es una de nuestras obligaciones… pero también observo la irrupción de muchas otras personas que divulgan “sin corazón”. Ahora la divulgación vende, se valora, hay personas que quieren vivir de ella (y eso no está mal, por supuesto). Pero a veces observo falta de pasión, demasiada competitividad y eso me desasosiega.

Creo que la sociedad valora la divulgación científica. La gente quiere comprender, tiene ganas de aprender. Solo hay que lanzar mensajes adaptados al público receptor, sin tecnicismos, con humildad. No se trata de adoctrinar, se trata de explicar de manera comprensible a personas no expertas. Si conoces bien tu tema, creo que es posible hacerlo.

Por otro lado, hay personas en la academia que piensan que es una distracción para lo realmente importante para ellas que es la investigación. Entiendo que no todo el mundo tiene que hacer lo mismo, no todo el mundo debe hacer divulgación. En mi opinión, para divulgar hay que saber comunicar bien, saber adaptarse al público que va a leer tus textos o escuchar tus conferencias,… y cualquier investigadora o investigador no posee estas cualidades. Entiendo que la transferencia de conocimiento a la sociedad es esencial. La ciencia estaría mucho más valorada si las personas ajenas a la academia entendieran que “se cuece” en los laboratorios y centros de investigación.

En tu actividad de divulgación, hay un aspecto que no es tan habitual en otros investigadores-divulgadores, como es el intento de aunar ciencia, matemáticas y arte, hablando de la presencia de las matemáticas en obras artísticas. Por ejemplo, en el caso del teatro, eres la coordinadora de la sección “Teatro y matemáticas” de DivulgaMAT. Cuéntanos un poco de esta actividad, en qué consiste, y qué te animó a sacarla adelante.

Sí, como decía antes, me gusta el mestizaje. Aunque las matemáticas me han gustado desde siempre, la lectura ha sido también una de mis grandes pasiones. Me gustaba la lengua, muchísimo. Los análisis gramaticales de textos me resultaban divertidos y me ayudaban realmente a leer de manera más reflexiva. Siempre he pensado que el conocimiento es híbrido. Todo está intercomunicado. Desde siempre me ha gustado hablar de matemáticas a través de la literatura –en cualquier formato: poesía, novela, tebeo, drama, etc.–. Las matemáticas, transversales a todo, están muy presentes en literatura. Leo, encuentro y me gusta contarlo. La mayor parte del teatro del que he hablado tiene personajes matemáticos como protagonistas. En otro tipo de formato literario, las matemáticas aparecen de manera explícita o en su estructura. Es maravilloso. Lo decía Ada Lovelace en una carta a su madre de manera realmente hermosa: No me concederás poesía filosófica. ¡Invierte el orden! ¿Me darás filosofía poética, ciencia poética?

Además, eres un referente para nosotras en lo que se refiere a la visibilización de mujeres científicas. En el blog de Mujeres con ciencia, hay más de 1300 entradas sobre ellas, las investigadoras. ¿Cómo surgió este proyecto? ¿Cómo ha cambiado desde sus inicios hasta ahora? ¿Puedes hablarnos de cómo gestionáis tú y tu equipo todo el trabajo que supone? ¿Qué planes tenéis para el futuro?

Fue una iniciativa de Juan Ignacio Pérez Iglesias responsable de la Cátedra de Cultura Científica de la Universidad del País Vasco-Euskal Herriko Unibertsitatea. A finales de 2013 se puso en contacto conmigo para preguntarme si pensaba que podría haber contenidos suficientes para poner en marcha un blog sobre mujeres científicas. La Cátedra ya tenía tres blogs en marcha, uno en castellano y otro en euskera para público en general, y un tercero un poco más especializado en inglés. Además, quería preguntarme si quería ser la editora de ese posible espacio digital. Sin pensarlo, le dije inmediatamente que sí. Lo vi como una oportunidad de hablar de científicas desde la universidad, con el apoyo de la institución. Comenzamos a publicar en mayo de 2014. Empezamos con tranquilidad, despacio. Intentando conocer el medio. Dándonos a conocer en redes sociales sin prisas.

Las cosas han cambiado bastante desde 2014. Ahora Mujeres con ciencia vuela sola. Aunque las redes sociales nos dieron a conocer, en este momento la mayor parte de las lecturas provienen de entradas directas. Es decir, cuando se buscan nombres de científicas en Internet, Mujeres con ciencia es una de las primeras referencias que aparecen en castellano. El trabajo y los buenos contenidos nos han hecho un espacio de referencia.

El equipo es pequeño. Es cierto que varias personas redactan contenidos para el blog. En mi opinión, es la riqueza de Mujeres con ciencia: personas con formaciones diversas que escriben sobre científicas o mujeres que han aportado de alguna manera al avance de la ciencia. Son estilos diferentes y miradas dispares. No es un repositorio al uso, no es un listado de biografías. Es mucho más. En este momento, hay personas que nos piden publicar en el blog porque tienen una historia que contar y quieren que tenga repercusión. Eso es estupendo.

Con ayuda fundamentalmente mi compañera Uxune Martínez (responsable de difusión científica en la Unidad de Cultura Científica e Innovación de la Fundación Euskampus) gestionamos las redes. Respondemos a todos los mensajes, pero sin polemizar. Aquellos que buscan discusiones vacías no van a encontrar respuesta. Yo misma me encargo de la edición de contenidos, de buscar, de pedir… y de estudiar las muchas recomendaciones que recibimos.

Esperamos seguir publicando todo el tiempo que podamos. Nos hacen falta muchos referentes de mujeres. Tenemos que conocerlas y admirarlas. No debemos dejarnos engañar por la autocomplacencia. Falta mucho para alcanzar la igualdad real entre hombres y mujeres en todos los ámbitos. Y el ámbito de la ciencia no es ajeno a esta situación.

¿Has sido consciente, a lo largo de tu carrera profesional, de los sesgos y las trabas que se imponen a las mujeres? ¿Cuál es tu experiencia?

Sí, en el ámbito profesional se repiten sesgos y discriminaciones como en cualquier otro ámbito. El día a día funciona sin igualdad real, con discriminaciones sutiles a veces y en otras ocasiones obvias e incluso violentas.

En mi caso, mi área de conocimiento tiene un porcentaje pequeño de mujeres. Tuve males experiencias fundamentalmente en mis comienzos en investigación. Hice mi tesis en Francia, en la Universidad de Lyon que compartía intereses y seminarios con la elitista Escuela Normal. Las dinámicas de trabajo eran duras, excesivamente competitivas. No me gustaba la manera de trabajar. Era de las poquísimas mujeres trabajando en este mundo tan poco estimulante (desde mi punto de vista); me sentía sola, a veces tratada con paternalismo… Fue el momento en el que vi esas desigualdades que no había visto durante el “dulce momento” de la carrera. Y una vez que empiezas a observar con un poco más de cuidado tu entorno, las trabas hacia las mujeres se van haciendo cada vez más obvias…

En los últimos años, ha habido un gran auge en torno a la visibilización de mujeres investigadoras. Cada vez hay más grupos dedicados a ello, y parece que los propios investigadores e investigadoras son más conscientes de que es una actividad necesaria para eliminar la barrera de género. Sin embargo, también se oyen voces críticas sobre la necesidad o no de promover vocaciones científicas en niñas, o sobre las cuotas y otras medidas de discriminación “positiva” (yo prefiero llamarlas medidas compensatorias). ¿Cuál es tu opinión en torno a esto?

La visibilización de las científicas es esencial para tener referentes. Hay que conocer a las pioneras y a las que hoy en día hacen ciencia por justicia y porque esos modelos son necesarios para mujeres y para hombres. Hacerlas visibles es hacer posible que ganen ese espacio público que han tenido vetado durante tanto tiempo. Forman parte de una historia que nos han robado. Abundan las iniciativas que intentan hacer visibles a las científicas pero, como en el caso de la divulgación, hay mucho postureo que a veces distorsiona el mensaje.

Yo no hablaría de promover las vocaciones científicas entre las niñas. Creo que se trata de normalizar una situación singular: por pura lógica debería haber un equilibrio entre mujeres y hombres en la elección de sus profesiones. Mucha gente argumenta que las chicas no eligen determinadas salidas “porque no les gustan”. Las acciones de visibilización buscan romper esta tendencia que no tiene nada que ver con gustos innatos sino con motivos culturales que se nos inculcan desde que nacemos. Es falso que las chicas elijan con libertad, como es falso que los chicos lo hagan. Hacer visibles a científicas ayuda a romper estereotipos, ayuda a que las mujeres conquisten el espacio público, ayuda a que las chicas tengan referentes cercanos, ayuda a que los chicos quieran parecerse a mujeres a las que admiran… Nadie pretende convencer a las chicas a que hagan una carrera científica “a la fuerza”, ese discurso es engañoso y malintencionado. Proviene de personas que no quieren que las cosas cambien. ¿De qué tienen tanto miedo?

Estoy a favor de las cuotas, de acciones a favor de las mujeres. Hombres y mujeres no partimos del mismo punto. Hay cientos de estudios científicos que corroboran las discriminaciones sufridas por las mujeres en evaluaciones de diferente índole, en particular en el ámbito científico. Tiene que haber mujeres presentes en papeles relevantes en congresos científicos, en lugares en los que se decide, liderando proyectos. Y solo es posible conseguirlo ayudando a que suceda, no podemos seguir esperando.