Enero 2020: Entrevista a Meritxell Vilaseca

Meritxell Vilaseca es catedrática en la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC). Se diplomó en Óptica y Optometría en la UPC en 1996 y se licenció en Física en la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) en 2000. Obtuvo un doctorado en Ingeniería Óptica en 2005. Lidera el grupo VISual Optics and SPECtral Imaging (VISPEC) del Centro de Desarrollo de Sensores, Instrumentación y Sistemas (CD6), centro de investigación de la UPC dedicado a la ingeniería fotónica. Su trabajo de investigación se centra en los campos de la tecnología del color e imagen multiespectral, óptica visual y biofotónica, sobre todo para el desarrollo de instrumentos útiles en aplicaciones industriales y biomédicas. Es autora de 57 artículos en revistas indexadas, de 144 comunicaciones en congresos internacionales y nacionales (5 invitadas) y es coinventora de 9 patentes, 2 en explotación. Ha participado en más de 70 proyectos de investigación (públicos y privados), liderando 18 de ellos. Ha supervisado 7 tesis doctorales y actualmente supervisa 3 más. En la actualidad, es directora científica del CD6 y vicedecana de la Facultad de Óptica y Optometría de Terrassa (FOOT-UPC). Es vicepresidenta del Comité de Color de la Sociedad Española de Óptica (SEDOPTICA), miembro del Comité Técnico TC8-07 de la 8ª División de la CIE (Comisión Internacional de Iluminación) «Multiespectral Imaging» y de la European Optical Society (EOS).

MeritxellVilaseca

 

¿Podrías contarnos brevemente cuál es tu área de investigación? ¿Tuviste algún referente o modelo a seguir en algún momento de tu etapa formativa?

Mi área de investigación es la ingeniería fotónica, concretamente en los campos de la tecnología de la imagen en color y multiespectral, óptica visual y biofotónica. Fundamentalmente, lo que hacemos en mi grupo de investigación del Centro de Desarrollo de Sensores, Instrumentación y Sistemas (CD6) de la Universidad Politécnica de Catalunya (UPC) es desarrollar nuevos instrumentos y sensores ópticos basados en estas tecnologías que sean útiles para aplicaciones industriales y médicas. Por ejemplo, para mejorar el control de calidad de productos en color manufacturados o para optimizar el reciclado de materiales en base a sus propiedades espectrales de absorción o fluorescencia. También para mejorar el diagnóstico de ciertas enfermedades de forma no invasiva como el cáncer de piel y, sobre todo, de patologías oculares. De hecho, tenemos mucha experiencia en el desarrollo de instrumentos, como los aberrómetros o los sistemas de doble-paso, que permiten comparar de forma objetiva los resultados a nivel óptico de diferentes procedimientos de cirugía refractiva (LASIK, PRK, etc.). También es destacable el último prototipo que hemos puesto a punto: un retinógrafo hiperespectral que tiene sensibilidad en el infrarrojo y permite observar capas profundas del fondo de ojo (como la coroides), que no se pueden observar con las cámaras de color convencionales que se usan actualmente en clínicas oftalmológicas. Esto permitirá que los oftalmólogos tengan más información del estado de la retina y puedan diagnosticar antes y mejor ciertas patologías.

 

¿Siempre te sentiste llamada por este ámbito? ¿Qué te llevó a hacer la carrera de Física tras acabar la diplomatura en Óptica y Optometría?

La física me gustaba mucho (tuve un profesor muy bueno en secundaria) aunque, como muchos jóvenes, tenía muchas dudas sobre qué carrera escoger y no una vocación concreta. Pero por motivos familiares, lo único que tenía claro es que quería estudiar una carrera corta y ponerme a trabajar cuanto antes. Así que acabé escogiendo óptica y optometría porque me gustaba, pero también porque era una diplomatura de 3 años (una razón un poco práctica…). Cuando acabé, me di cuenta de que la parte que me había gustado más era la óptica, y no tanto la optometría clínica, por lo que decidí estudiar física (entonces no se podía optar a un doctorado a partir de una diplomatura, así que no quedaba otra opción que hacer una licenciatura). Estos estudios los compaginé con trabajos en establecimientos de óptica, así que me fue muy bien diplomarme antes para poder estudiar luego una carrera más larga con cierta independencia económica, aunque fue una época dura. Además, ahora con el tiempo tengo la sensación que hacer las dos carreras fue la decisión correcta (aunque muy larga y no a propósito), pues tengo siempre los dos puntos de vista: el físico, pero sin olvidar la óptica y optometría clínicas.

 

Sabemos que entre otras cosas compaginas tu actividad investigadora con la docencia en el ámbito universitario. ¿Crees que la diferencia que hay en el interés por las carreras científicas se hace palpable desde edades tempranas? ¿Cómo crees que podemos fomentar el interés por las carreras científicas en chicas jóvenes?

¡Sí! Me gusta mucho la docencia, la verdad. Hago clases de percepción visual, color e imagen multiespectral, óptica visual y fotónica biomédica en el grado de óptica y optometría y el máster de optometría y ciencias de la visión, ambos impartidos por la Facultad de Óptica y Optometría de Terrassa (FOOT), en el grado de ingeniería física y en el máster de fotónica, impartidos por la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de Telecomunicación de Barcelona. Además, creo que si un docente hace investigación siempre puede transmitir muchas más cosas a los estudiantes, pues está al corriente de los últimos desarrollos y novedades. Lo del género se continúa notando, sobre todo en los estudios más técnicos como lo son la mayoría de ingenierías que se imparten en mi universidad, la UPC (a excepción del grado de óptica y optometría que siempre tiene más éxito entre las mujeres). Las causas que hacen que las chicas jóvenes tengan menos interés por las carreras científicas y técnicas las desconozco, pero puedo imaginar que es algo en parte inherente al género y en gran medida, cultural. Así que creo que la única manera de fomentar el interés por las mismas es hacer realmente políticas de igualdad, cosa que parece que ya se está haciendo en los últimos años, al menos a nivel universitario. Por ejemplo, desde hace un año aproximadamente en la UPC, si estás en proceso de acreditación para obtener una plaza permanente de profesor y tienes una baja maternal, ésta no computa y puedes alargar el plazo. Cuando yo era profesora lectora tuve a mis dos hijos y, desafortunadamente, no pude disfrutar de dicha ampliación. Así que vamos bien, tenemos que continuar en esta línea.

 

En vuestro grupo contáis con doctorandos e investigadores (hombres y mujeres) cuyo país de procedencia es muy diverso. ¿Has tenido constancia de diferencias en la proporción entre hombres y mujeres? ¿Y en el papel de la mujer en la carrera científica según sea su país de origen?

Por supuesto, según el país de origen aún hay más diferencias entre esta proporción. Yo diría que la mayoría de doctorandos de fuera que han acabado investigando en el CD6 han sido hombres. Aunque, por suerte, esto no es así cuando la procedencia es de nuestro país. La ingeniería óptica es muy técnica y, como decíamos, aún hay una desviación de género y hay que seguir trabajando.

 

Actualmente diriges un grupo de Investigación en el CD6. ¿Has sido testigo de algún tipo de discriminación o diferencia en el trato que se le da a hombres y mujeres que ocupan un cargo similar? ¿Tienes la sensación de haber tenido que trabajar más que tus compañeros para lograr un reconocimiento similar?

La verdad es que no he notado discriminación alguna por ser mujer. Solo en el caso de las bajas maternales, como he dicho antes, ya que cuando yo las hice no descontaban del tiempo de acreditación, por lo que tuve que hacer el mismo trabajo en mucho menos tiempo para poder acreditarme de profesora agregada. Esto es, en vez de 4 años tuve 3 años aproximadamente. ¡Y esto quiere decir trabajar mucho! Por suerte mi madre me inculcó la cultura del esfuerzo y me ayudó mucho con los niños. Y, además, la UPC ha articulado medidas para que ya no sea así. Este tipo de medidas también deberían aplicarse a otros contratos de investigación no docentes, puesto que en este caso aún hay mucha más incertidumbre y, a menudo, se trabaja con contratos de obra y servicio con cargo a proyectos a corto y medio plazo. Esto genera mucha inseguridad laboral y, si eres mujer, es más complicado compaginarlo con la planificación familiar. Así que, en el campo de la investigación en ciencias e ingenierías el desafío es doble: necesitamos gobiernos que apuesten por la investigación de verdad para poder mejorar los contratos y que fomenten las políticas de igualdad para poder avanzar como sociedad. Además, el hecho de que haya más mujeres en los órganos de decisión de las universidades y centros de investigación seguro que ayudará también a largo plazo.

 

¿Te has planteado en algún momento abandonar la carrera científica? Y si es así, ¿qué motivo te ha hecho retractarte?

Aunque ha sido un camino largo e incierto (antes de conseguir ser profesora estuve muchos años trabajando en diversos proyectos de investigación, lo que suponía no tener demasiada estabilidad laboral) no me lo he planteado nunca, porque me gusta mucho. He tenido suerte también de contar con compañeros de trabajo que me han apoyado y han apostado por mí en momentos clave, sobre todo mi director de tesis y mentor.

 

En base a tu experiencia, ¿Qué consejo le darías a una joven que busca iniciarse en una carrera investigadora?

Que, aunque es un camino largo y tedioso, si es lo que le gusta ¡que lo intente! La carrera investigadora es incierta y, muchas veces, no hay oportunidades de seguir la actividad académica después de un doctorado. Aun así, creo que te da una base de conocimientos muy sólidos que, seguro, se aprovecharan en la empresa privada.

 

 

 

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