Entrevista a dos investigadoras predoctorales: Laura Ares Santos y Paloma López Reyes

Este mes os traemos una entrevista a dúo, a dos investigadoras predoctorales, ambas Graduadas en Física por la Universidad de Valladolid.  Laura Ares Santos (izq.) realiza su tesis en el Departamento de Óptica de la Facultad de Físicas de la Universidad Complutense de Madrid, mientras que Paloma López Reyes (dcha.) se encuentra en el grupo GOLD del Instituto de Óptica del CSIC.

1. Contadnos brevemente en qué consiste vuestra tesis.

Laura: Mi trabajo consiste en estudiar algunas propiedades de la luz, como son la coherencia y la no clasicidad, para optimizar la resolución en la detección de señales débiles. Al utilizar de forma adecuada dichas propiedades, se pueden alcanzar límites de resolución anteriormente considerados como infranqueables. Se trata de un estudio teórico, que une óptica, cuántica y metrología, y que surge del interés en detectar señales del orden de magnitud del propio ruido cuántico.

Paloma: Estoy realizando mi tesis en GOLD (Grupo de Óptica de Láminas Delgadas). En el grupo realizamos recubrimientos ópticos en el Ultravioleta Extremo y Lejano para distintas finalidades, especialmente la instrumentación espacial. En concreto, ahora estamos colaborando en un proyecto para diseñar unos filtros que llevará uno de los instrumentos de un futuro proyecto de NASA, el LUVOIR. Si el proyecto va bien, los filtros que haremos serán testados en un vuelo suborbital. La complejidad del proyecto es conseguir que los filtros sean óptimos en cuanto a propiedades ópticas, asegurando, además, que tengan calidad suficiente para volar al espacio.

2. ¿Por qué os interesasteis en hacer un doctorado en Óptica?

Laura: Siendo sincera, lo que me llevó al departamento de Óptica de la universidad fue la mayor oferta de contratos predoctorales y de posibles salidas laborales posteriores. Sin embargo, al llegar me di cuenta de que hay una investigación muy variada en este área -lamentablemente esto no siempre se valora lo suficiente durante la carrera-. La Luz es el mejor laboratorio para estudiar las propiedades cuánticas de la naturaleza, así que cuando descubrí que tenía la posibilidad de trabajar en un tema que me apasionaba como la óptica cuántica, no tuve ninguna duda.

Paloma: Realmente me fui dejando llevar. Yo hice un máster en Astrofísica, en el que realicé unas prácticas de empresa en un laboratorio similar al que trabajo ahora, donde hacían recubrimientos también. Disfruté mucho las prácticas, y, aunque mi idea inicial era hacer la tesis en algo relacionado con cosmología, que me encantaba, al final encontré la oferta de GOLD, y la pedí. La verdad es que son campos muy distintos, pero nunca he tenido pegas a la hora de cambiar de camino, me gustan cosas muy variadas.

3. ¿Os resultó muy difícil llegar a obtener una beca para realizar vuestro doctorado? ¿Consideráis que el número de becas ofertadas es suficiente?

Laura: En mi caso fue cuestión de estar en el momento adecuado en el lugar correcto… Mi entonces director de Trabajo Fin de Máster tenía un contrato predoctoral concedido para la siguiente convocatoria de Formación de Personal Investigador. De esto me enteré días después de la exposición del TFM y aún recuerdo mi reacción: “¿es una broma, Alfredo?”. Ciertamente yo tuve mucha suerte, y con esto respondo a la segunda pregunta. En cuatro años de carrera y uno de máster NUNCA creí que fuera a conseguir un contrato predoctoral, por varios motivos. Primero, normalmente cada estudiante conoce lo que se investiga y las oportunidades que hay en su facultad (y a veces ni eso). En las universidades pequeñas es tremendamente difícil encontrar una beca. Después, llegas a una universidad más grande y hay una competencia brutal. ¿Cómo vas a conseguir un contrato si ves “diez” expedientes mejores que el tuyo sin mirar muy lejos? En mi opinión el número de becas ofertadas es por lo tanto insuficiente para cubrir la demanda de estudiantes que quieren empezar una carrera investigadora, y esta es una de las causas de que se pierdan muchas vocaciones científicas.

Paloma: La verdad es que nunca había pensado que conseguiría una beca de este tipo, con la competencia que hay. Sin embargo, estuve durante todo el curso del máster interesándome en distintos grupos de investigación que me gustaban, mandé un montón de correos, hice entrevistas… En fin, que me moví mucho. Por otro lado, creo que un factor esencial en estas cosas es la suerte, los contactos, el TFM que realices, etc. En ese sentido, tuve la suerte de que un amigo del máster me mandó la oferta, hice una visita al laboratorio, y aquí estoy. Y no, creo que hay mucha más gente que quiere iniciar la carrera investigadora que becas ofertadas. Si yo no hubiera obtenido esta beca, después de tanto buscar, es muy probable que hubiese seguido otro camino totalmente diferente a la investigación.
4. ¿Pensáis que las condiciones laborales de los investigadores predoctorales son buenas? ¿Qué opináis de realizar la tesis sin financiación?

Laura: Esta es otra de las causas de la pérdida de vocaciones, a mi entender. No sólo “no se viene a la ciencia a ganar dinero”, sino que cualquier plan de vida queda pausado: no sabes dónde estarás en un par de años, ni en cinco, seis…; pero seguro que no será con un trabajo estable.

En cuanto a realizar la tesis sin financiación, creo que es una decisión (muy dura) que tiene que tomar cada persona. Si realmente quieres empezar una carrera investigadora y no consigues un contrato predoctoral tienes dos opciones, emigrar donde lo encuentres o entender esos años como una inversión. Es muy triste que vocaciones de ese calibre se vean forzadas a tomar esa decisión.

Paloma: Hablando en mi nombre, yo vivo relativamente bien con las condiciones de la beca, pero porque nadie depende de mí, y aun así tengo que compartir piso, si no, en Madrid, imposible. Por otro lado, dejando a un lado el tema económico, lo que definitivamente no son buenas condiciones son las consecuencias que se derivan de la carrera investigadora, el no saber qué va a ser de tu vida de aquí a un periodo de cinco años, no poder hacer planes de futuro porque no esperas tener ningún contrato fijo, y menos en tu país… En mi opinión, eso son las verdaderas trabas y principales causas de pérdida de motivación entre los jóvenes investigadores.

Lo de realizar la tesis sin financiación lo veo como un gesto muy valiente que tienes que tener muy claro cada día del doctorado. Yo no lo planteaba como opción, porque me conozco y no tengo esa “fortaleza mental” de relativizar los problemas del día a día y pensar a largo plazo. Por otro lado, depende de las condiciones, hay mucha gente que hace la tesis una vez ha encontrado un trabajo estable, o tiene unos ciertos ahorros y quiere hacer un parón en su vida laboral para dedicarle unos años a algo que verdaderamente les gusta. Es una decisión muy personal, y respetable, por supuesto.

5. ¿Qué os motivó para estudiar una carrera científica? ¿Os encontrasteis con barreras en vuestro entorno?

Laura: De hecho diría que lo que me motivó a estudiar una carrera científica fue mi entorno.

Paloma: Creo que soy el ejemplo perfecto de la influencia del entorno.  A mí me gustaban las cosas del espacio desde niña, recuerdo haber hecho una presentación sobre agujeros negros en 5º de primaria (supongo que más bien sería una sarta de bobadas, pero yo era feliz). Luego tuve unos años un poco malos en los que no quise saber nada de la física (qué mala la adolescencia, aunque supongo que la manera que tuvieron de enseñarme tampoco ayudó). Tan malos fueron esos años que hasta me planteé no coger la optativa de física en 2º de bachillerato, pero entonces un profesor me motivó a hacerlo y mira dónde he acabado. Le hizo tanta ilusión al profesor que me pidió que escribiese un artículo al respecto para la revista del colegio.Mi entorno más cercano (mi casa), siempre ha sido lo contrario a una barrera, ya que tengo una familia científica que siempre me ha apoyado y motivado muchísimo. Lo más parecido que pude tener a una barrera, aparte de yo misma, posiblemente fue la manera en la que me enseñaron física en la E.S.O.

Por suerte, de momento, va ganando la motivación.

6. ¿Creéis que es necesario motivar a las niñas para que elijan carreras STEM?

Laura: No. Creo que es necesario motivar a cualquier persona a escoger la carrera por la que sientan mayor afinidad. Puede que sea consecuencia de no haber sufrido ninguna objeción relevante a mi elección, pero creo que, a día de hoy, las barreras a la hora de escoger una profesión dependen más de las circunstancias concretas de cada estudiante que del área de interés en relación con género. Por poner un ejemplo, he escuchado más veces reproches del tipo “estudia una carrera de verdad” que “tú eso no, que eres chica/chico”.

Paloma: Sí, por supuesto. Estoy convencida de que el bajo porcentaje de mujeres en carreras STEM es un problema estructural y de género. A lo largo de los años este tipo de carreras y profesiones se han visto representadas por una figura masculina, inteligente y fuerte. Creo que muchas niñas no nacen sin amor por la ciencia, pero pierden seguridad por el camino. El papel de la sociedad, debería ser, por lo menos, intentar igualar las condiciones bajo las cuales las niñas y los niños eligen carreras científicas.

Hay que acabar con los estereotipos, mostrando referentes femeninos, que los hay, y muy buenos, y eliminar la desconfianza existente hacia las matemáticas y la ciencia en general, empezando por las expectativas que tienen los padres y profesores de los niños y niñas desde que son pequeños.

Por otro lado, creo que estamos ante una tendencia positiva, al menos en España. Muchos colegios están muy implicados y el porcentaje de mujeres estudiando ciencias ha aumentado bastante. Sin embargo, el problema sigue presente, sobre todo en ingenierías y especialmente a la hora de acceder a puestos de responsabilidad, por lo que, por supuesto, hay que seguir trabajando en ello.

7. Aunque acabáis de empezar en la carrera investigadora, ¿habéis presenciado algún tipo de discriminación o micro machismo?

Laura: Afortunadamente, no. Lamentablemente, creo que lo haré. Por el simple hecho de que la comunidad científica no es perfecta y, como muestra de la sociedad, la estadística promete algún desencuentro futuro… Alguna compañera ya lo ha sufrido en algún congreso. A día de hoy, me siento muy cómoda en este aspecto. Me transmite mucha seguridad y optimismo ver todas las investigadoras de alto nivel que hay en mi departamento, y que las buenas o malas relaciones entre compañeros son independientes de este aspecto.

Paloma: Desde que abrí los ojos con el feminismo, puedo afirmar que, afortunadamente, no. Antes de eso… no lo sé, sorprende la naturalidad con la que normalizaba y tenía comportamientos machistas hace tiempo (y probablemente, siga teniendo). En mi grupo, no sólo hay tantas mujeres como hombres, sino que además son unas investigadoras maravillosas que no han tenido ningún problema en compaginar la vida familiar y la investigación, así que agradezco la suerte que he tenido en ese sentido, porque soy muy consciente de que no tendría por qué ser así.

Además, es cierto que, al estar empezando la carrera investigadora, no he tenido ningún puesto de poder o importancia que haya tenido que “sobre-defender” más que un hombre, que es algo que pasa mucho…

Por otro lado, sí que observado, por desgracia, comportamientos machistas hacia compañeras, por lo que, obviamente, sigue siendo un problema tremendo del que, desgraciadamente, no creo que me libre en el futuro.

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