Febrero 2021: Especial #11F Entrevista a Leni Bascones

Científica titular en el Instituto de Ciencia de Materiales de Madrid, ICMM-CSIC. Doctora en física de la materia condensada por la Universidad Autónoma de Madrid, ha trabajado en el ETHZ-Zurich y en la Universidad de Texas en Austin y realizado estancias de investigación en universidades en Paris, Minneapolis y Karlsruhe. Investiga de forma teórica las propiedades electrónicas de materiales correlacionados y superconductores y divulga sobre superconductividad y ciencia inclusiva. (https://wp.icmm.csic.es/tqe/people/leni-bascones/)

Leni, fuiste una de las impulsoras de la iniciativa 11 de febrero, en la que investigadoras y científicas participan en actividades educativas en escuelas e institutos, para visibilizar la labor de mujeres en ciencia. ¿Cómo surgió esta iniciativa, qué te llevó a ponerla en marcha?

En el día a día las científicas sufrimos discriminación de muchas formas, algunas obvias pero otras tan sutiles que ni la persona que sufre la discriminación ni quien la practica lo perciben en el momento. En mi caso llevaba años percatándome de cómo me afectaba esta discriminación. Los estereotipos, la invisibilización femenina y la presión social ya afectan a las niñas, que estudian las carreras STEM en menor medida que los chicos. Revertir esta situación requiere cambiar la forma de actuar de toda la sociedad y esto sólo es posible si una gran parte de la sociedad se implica en este cambio. Por otra parte, se hacía patente que había muchas personas que compartían las mismas ideas y estaban dispuestas a poner su granito de arena. Lo que hacía falta era crear un mecanismo que facilitase y amplificase las acciones que pueden llevarse a cabo de forma individual. Por eso pusimos en marcha una iniciativa de este tipo.

Esta actividad ha crecido exponencialmente en muy poco tiempo: cada año se incrementa el número de colegios e institutos que demandan estas charlas, como el de científicas e investigadoras que participan voluntariamente. Incluso en algunas ciudades, el 11F ha pasado a ser protagonista de marquesinas publicitarias institucionales. ¿Os ha sorprendido este éxito? ¿Cuáles son los planes para el futuro?

Sí, nos sorprendió mucho. Sabíamos que la idea era buena y podía funcionar, pero llegar a la gente y más aún movilizarla no es fácil. La iniciativa la comenzamos unas pocas científicas que no teníamos capacidad de comunicación más allá de los que tiene cualquier persona normal. Además  11F se gestiona de forma voluntaria, sin nada de presupuesto. En el éxito creo que han sido claves, por una parte, la estrategia seguida dentro de la propia iniciativa, por otra el altavoz de las redes sociales y la buena disposición de los medios de comunicación. Muchas instituciones también se han volcado con ella.

Para el futuro la idea es seguir en la misma línea que se ha llevado hasta ahora. Afortunadamente, gracias a la mayor sensibilización en la problemática mujer y ciencia, en estos años han surgido o se han reforzado muchas otras iniciativas que fomentan la visibilidad de la mujer en la ciencia y la tecnología. Estas iniciativas, que esperamos que sigan surgiendo, cubren otras necesidades.

El objetivo de esta actividad es, principalmente, potenciar las vocaciones científicas entre los jóvenes, especialmente entre las jóvenes. Seguro que has explicado muchas veces por qué esto es necesario, pero todavía hay gente que niega esta necesidad. Si tuvieras que dar un solo argumento a favor de esta actividad, ¿cuál usarías?

El objetivo de la iniciativa 11 de Febrero es cerrar la brecha de género en el ámbito científico en todas las edades y etapas profesionales. En la infancia y adolescencia es más fácil identificar la brecha y llegar al alumnado en las actividades. También es más fácil que las personas se movilicen para evitar que las niñas sufran discriminación. De ahí que la gran mayoría de las actividades se enfoquen a centros educativos.

La ciencia y la tecnología son claves en nuestro día a día y lo serán aún más en el futuro, tanto en la forma de abordar los problemas globales de la sociedad como en las oportunidades laborales. Actualmente es bastante patente que las chicas se decantan por las carreras técnicas en menor medida que los chicos por culpa de los estereotipos sociales. Evitar esto, es importante por justicia social pero también porque estamos perdiendo muchísimo talento. Nos jugamos el futuro.

En los últimos años, han empezado a oírse voces procedentes de investigadoras en ciencias sociales y humanidades que reclaman que esta actividad también les incluya a ellas. ¿Crees que es adecuado compatibilizar ambas vertientes, o preferirías que se estableciera una actividad paralela organizada por y para ellas?

Las investigadoras en ciencias sociales y humanidades también sufren problemas de discriminación, aunque hay algunas diferencias con las ciencias, en especial con las técnicas. El 11 de Febrero, como día Internacional declarado por Naciones Unidas, se enfoca en lo que podríamos llamar las ciencias básicas y aplicadas, pero en un concepto más amplio que no se reduce únicamente a la investigación. Lo hace precisamente para remarcar la problemática extra que surge en estas ciencias. A veces es importante focalizar en algunas áreas y por eso desde 11 de Febrero hemos querido centrarnos en ellas, ampliando también al ámbito de la tecnología y la ingeniería.

En cualquier caso aunque no se promuevan algunas áreas específicas creo que todas las ramas se benefician de forma directa o indirecta de la movilización del 11F. Además me consta que también se hacen algunas actividades concretas en esta fecha que ayudan a visibilizar a las investigadoras de ciencias sociales y humanidades y su problemática.

Hablamos mucho de tu actividad en el 11F para visibilizar la actividad de mujeres investigadoras, y tú misma lo eres. ¡Visibilicemos tu labor! ¿Nos explicas de qué trata tu trabajo de investigación?

Mi especialidad es la física teórica de la materia condensada. En mi día a día estudio las propiedades electrónicas de materiales cuánticos. En particular me centro en materiales en que la repulsión entre los electrones produce fases electrónicas como la superconductividad o los aislantes de Mott. Intento comprender por qué surgen estas propiedades y cómo podemos caracterizarlas mejor. Especialmente he estudiado materiales superconductores, sobre todos los de alta temperatura. Actualmente estoy investigando el llamado grafeno de ángulo mágico en el que hace un par de años se descubrieron inesperados estados aislantes y superconductores. También le doy mucha importancia a la divulgación.

Tu activismo en temas relacionados con la ciencia no empezó con el 11F: antes, participaste activamente en la Federación de Jóvenes Investigadores FJI-Precarios, y desarrollaste un importante trabajo para reclamar una carrera investigadora digna para todos los investigadores, desde las etapas predoctorales hasta las más senior. ¿Cómo ha cambiado la carrera investigadora en los últimos años? ¿Qué nos queda por reclamar?

La carrera investigadora ha mejorado claramente en las primeras etapas, especialmente con el reconocimiento de la labor investigadora o los derechos laborales sustituyendo las becas por contratos. También se ha reducido notablemente el número de personas que trabajan sin cobrar al inicio de la tesis doctoral, aunque las condiciones creo que varían bastante en función de la fuente de financiación. Pero ahora, personas con varios años de experiencia postdoctoral afrontan una inestabilidad muy alta.  Las reducciones presupuestarias que trajo la crisis han hecho que perdamos prácticamente una generación de investigadores e investigadoras y ha cerrado las puertas a mucha investigación puntera en los grupos de investigación actuales así como a la promoción del personal investigador. Creo que hay que reclamar más plazas permanentes y mayor financiación y personal de apoyo para poder realizar la investigación en condiciones.  Es importante aumentar el número de contratos Ramón y Cajal y que haya una mayor seguridad para la persona contratada respecto a su estabilidad si el rendimiento ha sido bueno. Tanto estos contratos como las plazas permanentes deben conseguirse a una edad más temprana.

Una crítica que también se escucha en torno al 11F es que se trata de potenciar vocaciones científicas, aun y cuando la carrera investigadora es una actividad muy precaria. ¿Cómo crees que el 11F puede contribuir a la dignificación de la carrera investigadora? 

Al plantear la problemática de las mujeres científicas,  el 11F pone encima de la mesa situaciones que en diferente medida afectan a toda la carrera investigadora. Por ejemplo, facilitar la conciliación o evitar que el trabajo sea el eje en torno al cual debe girar toda tu vida al final beneficia a toda la comunidad científica. Respecto a las críticas creo que es importante resaltar que la carrera investigadora tiene etapas precarias. Otras etapas, aún exigiendo una alta dedicación y sin estar bien reconocidas y dotadas, no son tan precarias en comparación con muchas otras salidas profesionales. Es importante ser consciente de que la precariedad no es sólo un problema de la ciencia.

Incidiendo en esto último, una imagen habitual de los científicos y científicas es que somos personas encerradas en nuestra torre de marfil, alejados de las realidades sociales, y poco dados a implicarnos en actividades reivindicativas. ¿Crees que es cierto? ¿Consideras necesaria una mayor movilización del personal científico y académico para que las reivindicaciones en inversiones en I+D+i acaben cristalizando? ¿Cómo podemos implicar a los científicos e investigadores en este tipo de actividades?

Como en cualquier colectivo hay personas de diversa índole. Sí es cierto que la alta dedicación que requiere la investigación hace que muchas personas eviten el esfuerzo que supone movilizarse. Sin embargo, la movilización del 11F sugiere que es posible que la gente se implique. Creo que hace falta que nos creamos que si nos movilizamos lograremos cambiar las cosas.

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