Julio 2021: Entrevista a Francesca Gallazzi

Hola, soy Francesca Gallazzi. Soy italiana pero considero España mi “patria científica”. Allí he obtenido el doctorado en Electrónica por la Universidad de Alcalá, trabajando en el Grupo de Dinámica No-lineal y Fibras Ópticas del Instituto de Óptica del CSIC. Allí también entré en la recien creada área de Mujer, Óptica y Fotónica de SEDOPTICA donde soy vocal del Programa de Mentoras, y he estado varios años en el grupo de divulgación IOSA, el student chapter de la OSA del Instituto de Óptica (IO) del CSIC. Ahora soy investigadora postdoctoral en el Laboratorio de Fotónica de la Universidad de Tampere en Finlandia, en el grupo de Fotónica Ultrarrápida.

Perdonad mi español poco académico y todas las veces que digo “pero”…. Y pongo comillas…

¿Podrías contarnos en qué consiste tu área de investigación y qué es lo que más te gusta de ella?

En mi tesis doctoral trabajé principalmente en el desarrollo de láseres de fibra óptica, el objetivo era el de crear láseres sencillos y económicos de alta potencia haciendo uso de los efectos no lineales. Ahora mi trabajo se centra más en la óptica ultrarrápida, especialmente desarrollo técnicas para la caracterización en tiempo real de pulsos ultracortos y dinámicos no lineales. Me gusta el hecho de intentar siempre sobrepasar los límites anteriores para entender mejor la física detrás de estos fenómenos.  El trabajo en laboratorio me encanta. Es donde, de verdad, podemos aplicar el método científico: hay problemas y hay que encontrar soluciones. Me encanta la sensación cuando, después de haber trabajado por mucho tiempo, algo finalmente funciona y sabes que lo has hecho tú. Es tu pequeña meta.

Gran parte de tu vida profesional la has dedicado a la investigación ¿qué te llevó a ello? ¿Cómo terminaste trabajando en España?

Pues la verdad es que he sido muy afortunada, quitando unos dos meses que trabajé en un museo, siempre he trabajado en investigación. Hace justo seis años este Julio. Acabé trabajando en investigación y en España por culpa de… España. Estuve haciendo parte de mi trabajo de fin de máster en el Instituto de Estructura de la Materia del CSIC en Madrid. Allí, trabajando con espectroscopía Raman, me acerqué a la óptica. El trabajo y el ambiente de trabajo me gustó tanto que decidí definitivamente que tenía que hacer un doctorado e intentar trabajar en investigación. Poco después de acabar mi máster tuve la oportunidad de volver a Madrid, esta vez en al Instituto de Óptica del CSIC con una beca Marie Curie para hacer el doctorado en un campo totalmente nuevo para mí: las fibras ópticas. Alguien estaba renunciando a su beca y buscaban a un sustituto. Me lancé y no podría estar más contenta. Allí estuve más de 4 años trabajando en mi tesis doctoral, pero sabía que, al finalizar, lo mejor para mi carrera, era moverme al extranjero para una estancia postdoctoral. No descarto volver a España si se presenta la ocasión en el futuro.

Tu formación y tu carrera te han llevado por Italia, España y, ahora Finlandia. ¿Has notado diferencias en lo que se refiere a roles de género en el trabajo?

En Italia solo trabajé como estudiante entonces no sabría decir bien. La Universidad italiana tiene por lo general un sistema todavía muy “antiguo”, los estudiantes y los profesores estan en mundos diferentes. En España tuve la suerte de trabajar en el Instituto de Óptica del CSIC dónde históricamente siempre ha habido bastante presencia femenina, pero sobre todo en la categoría de estudiantes. Siempre me encontré muy bien en mi grupo, pero es verdad que las mujeres éramos una minoría absoluta. Lo que me dejó más sorprendida fue Finlandia. Tenemos en mente a los países nórdicos como el paraíso de la igualdad. Efectivamente hay más medidas para la conciliación familiar y el cuidado de los niños especialmente. Finlandia es el país europeo con mayor tasa de empleo femenino. Aún así, el porcentaje de mujeres en ciencia no es diferente al del resto de Europa. El Instituto de Fotónica de mi universidad es muy numeroso, hay más de 100 personas trabajando, pero solo hay una profesora catedrática mujer y solo desde este año. Claramente hay más mujeres, entre los investigadores predoctorales especialmente. Sin embargo, el porcentaje comienza a bajar si hablamos de investigadores postdoctorales. Lo que me más me ha sorprendido es que, de ese pequeño número de mujeres posdoctorales, casi todas son extranjeras. Bromeamos (desafortunadamente) diciendo que la mitad de las mujeres del Instituto están mi grupo. Es un poco exagerado, pero es verdad que en las fotos parecemos el grupo “unicornio” ya que dos tercios somos mujeres (todas extranjeras) y eso que ni siquiera tenemos el prefijo bio- en el nombre. En resumen, pese a que los países nórdicos parezcan estar más adelantados en cuestiones de igualdad de género, en ciencia estamos igual de mal. La verdad es que esto me sigue chocando mucho.

¿Qué te ha aportado esta carrera tan internacional? ¿Qué ha sido lo más difícil en estas aventuras científicas fuera de tu país natal?

Creo que la carrera internacional me ha aportado capacidad de adaptación. En realidad, solo he trabajado en Europa y esto me ha ayudado porque tenemos de fondo una cultura muy parecida, especialmente entre España e Italia. Estando en la Unión Europea tenemos la suerte de ahorrarnos mucha burocracia. A veces no nos damos cuenta, por poner un ejemplo, no tenemos problemas de visados, permisos de estancia y cosas parecidas. Una vez que eres capaz de adaptarte al ritmo y metodología de trabajo del lugar al que acabas de llegar, las dificultades son menores. Otra de las ventajas que aporta una carrera internacional es que acabas teniendo muchos contactos y sabemos cuán son importantes son estos en ciencia. Personalmente tampoco he encontrado grandes dificultades a la hora de moverme, pero es cierto que siempre me he movido yo sola. Entiendo perfectamente que si tienes una familia las dificultades se multiplican. Quizás durante la pandemia la imposibilidad de viajar y movernos cómo queríamos sí que se me ha hecho más duro.

¿Crees que el contar con un curriculum internacional puede llegar a resultar una desventaja para las científicas frente a sus compañeros científicos? Por otra parte, la trayectoria de que las mujeres suelen tener más vínculos familiares y no han sido tan incentivadas a correr riesgos, ¿puede esto influir en que hayan seguido una carrera con menos movilidad internacional?

Quizás no soy la persona más adecuada para contestar esta pregunta ya que no tengo vínculos familiares que me impidan movilidad internacional. Efectivamente el currículum “internacional” sigue siendo considerado como “el mejor”, parece indicar que has hecho todo lo posible para tener la mejor carrera posible, aunque esto no sea necesariamente cierto en todos los casos. Además, a esto se le junta el hecho de que las mujeres siguen enfrentándose a muchos sesgos. Creo que la idea de que una familia completa se mude a otro país porque la mujer ha encontrado allí mejor trabajo le sigue pareciendo casi absurda a muchas personas. En ocasiones son los hijos los que nos frenan y si no los padres y al final ya sabemos quién suele ceder. En definitiva, algunas personas que se estancan en su carrera ven limitada la búsqueda de trabajo a un área geográfica determinada. Para superar esta situación habría que eliminar varios sesgos; por un lado, el hecho de que el currículum internacional sea mejor, por el otro, el normalizar que una mujer pueda tener una carrera de éxito y entonces desaparezcan los problemas para aceptar la movilidad. Además de todo ello, un cambio en el sistema de puntuación para las plazas, contratos y acreditaciones podría definitivamente ayudar en esos casos, ya que crea mayor igualdad para todos los candidatos: un lugar de trabajo no tiene que valer más que otro simplemente dependiendo de su posición geográfica.

En tu estancia en Finlandia, ¿has percibido que la concepción de la ciencia o la organización del trabajo sea diferente al vivido en España?

Sin duda hay diferencias entre países como España, Italia o los países nórdicos, en mi caso Finlandia. Aunque estas diferencias pueden encontrar en todos los tipos de trabajo y no tan solo en ciencia. En cuanto a Finlandia, lo primero que se me ocurre es que la organización del trabajo es diferente. Aquí no existe el concepto de “estar calentando la silla” durante horas interminables al día. Una vez se acaban tus horas de trabajo, te vas. A veces es complicado encontrar a alguien después de las 4 de la tarde o hay gente trabajando desde casa (esto incluso sin pandemia de por medio) y eso es, afortunadamente, lo normal. Esta forma de trabajar ayuda mucho a la conciliación familiar o en general a disponer de tiempo para la vida a personal fuera del trabajo. El tiempo libre o para ti misma es considerado muy importante.

Por otra parte, en Finlandia, la ciencia tiene a su alrededor un halo de respecto, pero aquí también se han sufrido recortes de financiación en los últimos años. Aun así, algo positivo a destacar es la sencillez en la burocracia respecto a la que muchos científicos sufren en España, es sin duda una ventaja. Además, aquí se puede desarrollar una carrera científica totalmente respetable sin tener que estar estrictamente ligada a lo académico. Tras finalizar el doctorado, el dedicarte el 100% a la ciencia o terminar en la industria, no supone ningún fracaso y las personas con máster y doctorado son valoradas en las empresas como personal altamente cualificado. 

Como alguien que ha ganado un par de premios por tu trabajo predoctoral y en vista a que en los últimos años se han empezado a dar premios “para mujeres”. ¿Qué opinas de ellos? ¿les ves alguna ventaja?

Me encanta que me hagas esta pregunta porque “he ganado un par de premios” jeje… Y en mi cabeza pienso: “bueno, no fue para tanto” (en concreto fueron premios en el congreso OPTOEL, la Reunión Nacional de Optoelectrónica de SEDOPTICA). Pero probablemente ese “no es para tanto” solo evidencie un problema: el síndrome de impostor que muchas mujeres sufrimos. Creo que tenemos muy interiorizado que lo justo es quitarnos el merito y esto muchas veces nos invisibiliza, juega en nuestra contra.

En lo referente a los premios “para mujeres”, es un tema un poco espinoso y personalmente no creo haya una respuesta unánime. Por un lado, como estamos invisibilizadas todo lo que es dar visibilidad a las mujeres investigadoras debería de ser bienvenido. Por otro lado, dejan entrever que se tienen que hacer premios especialmente dedicados a mujeres para que estas puedan ganar algo. En realidad, sabemos que hay muchos más problemas detrás, por ejemplo, la falta de candidaturas presentadas por mujeres a los premios, los sesgos en los jurados y la falta de paridad en los estos últimos. Personalmente creo que las sociedades científicas no deberían asignar premios científicos “para mujeres”, aunque sí podrían premiar a alguien por su empeño en alcanzar la igualdad y diversidad en ciencia. Otra cosa diferente es si una sociedad o asociación no científica quiere convocar un premio para mujeres para visibilizarlas, se me ocurren el ejemplo de los premios de L’Oreal. Premios de este tipo no me parecen negativos especialmente si se juntan con una dotación económica, ya que sabemos que es más complicado conseguir financiación para las mujeres.

Como coordinadora del Programa Mentoras del Área de Mujer, Óptica y Fotónica de SEDOPTICA, ¿qué crees que le puede aportar a las jóvenes esta iniciativa? ¿Cómo ha sido tu experiencia personal al respecto?

Durante nuestra carrera, muchas veces tenemos preguntas, pero no sabemos a quién hacerlas. Si eres una joven investigadora hay preguntas que seguramente no puedes o no quieres hacer directamente a tu supervisora o supervisor, especialmente si hablamos de preguntas no estrictamente científicas como por ejemplo consejos sobre cómo avanzar en tu carrera. A veces incluso simplemente tenemos curiosidad por una opinión diferente pero que puede ser complicada de encontrar especialmente si no se trabaja en grupos grandes. El objetivo del programa de mentoras es ayudar a las jóvenes investigadoras a crear una red de contactos para que puedan conseguir respuestas a sus preguntas, ya que lo más probable es que alguien haya pasado ya por la misma experiencia. La actual situación de pandemia nos ha impedido llevar a cabo algunas de las actividades programa de mentoras que nos habíamos planteado y hemos tenido que cambiar un poco el foco. Hemos desarrollado una serie de webinars, Científicas_Conectadas (podéis encontrar los vídeos en el canal de YouTube SEDOPTICA) que han tenido mucho éxito y que especialmente nos han gustado mucho. Hemos hablado de ciencia con científicas y también de otras temáticas a las que las investigadoras se enfrentan como consejos para dar un impulso a tu carrera, salud mental (a veces la grande olvidada de la carrera investigadora) y de divulgación. Para mí, gestionar el Programa de Mentoras ha sido una experiencia muy buena justamente porque creo me faltaba experiencia de gestión y organización y esto me ha ayudado mucho. Espero que finalmente podamos organizar actividades de manera presencial en el próximo curso para llegar a mayor número de investigadoras.

Anuncio publicitario