Mayo 2020: Entrevista a Estefanía Prior Cano

Por un lado, soy doctora en ingeniería fotónica por la UC3M (2016), antes estudié Ingeniería de Teleco (2012), y tengo experiencia en organización y gestión de equipos y liderazgo de proyectos de investigación en el campo de la ingeniería fotónica, más en concreto en optical combs y, recientemente, en chips fotónicos. Por otro lado, aunque está relacionado, me interesa el emprendimiento y la divulgación científica para acercar la ciencia y el conocimiento a la población general. Con una red de personas maravillosas fundamos en 2019 la Asociación NosOtras pensando, creando, divulgando centrada en Cuenca, mi ciudad natal, aunque es de ámbito nacional. La idea es divulgar conocimiento en femenino, rescatar vidas de mujeres que no se conocieron y empoderar a las niñas (y niños y niñes también) en las escuelas. Para dar a conocer la brecha de género y la brecha tecnológica, damos charlas y conferencias y tenemos un programa de radio y un club de lectura y ocio.

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 Podéis encontrar más información sobre mí aquí: www.linkedin.com/in/estefania-prior-cano

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Sabemos de la importancia que tienen las mentoras en nuestra etapa formativa, sobretodo en edades tempranas. ¿Tienes o tuviste alguna que haya influido de alguna manera a lo largo de ese trayecto? ¿Qué te llevó a querer iniciar una carrera investigadora/científica?

No hay una única persona pero claramente sí hubieron personas que me influyeron. Primero recuerdo a mi maestro Don Víctor en primaria donde aprendí que las matemáticas y “cono” (Conocimiento del medio) eran las asignaturas que más me interesaban. Recuerdo que deseaba tener mi propia tecnología, mi ordenador y videoconsola, que no era tan habitual entonces. Siendo adolescente, me enteré de que mi padre había comenzado a estudiar Ingeniería de Teleco y empecé a pensar que quizá yo podía y quería continuar ese camino. Luego hubo gente que me dijo que quizá eso no era de mujeres… y lo cierto es que yo no conocía a ninguna mujer ingeniera para entonces, seguía viviendo en Cuenca y conocí a una mujer que estaba estudiando ingeniería. Pensé que quizá sí se podía.

Ya en Leganés, en la universidad veía que iba avanzando y aprendiendo. Fueron años muy estresantes pero lo conseguí. A la investigación llegué por casualidad, al hacer el proyecto fin de carrera. Me ofrecieron compaginarlo con una beca y quise probar unos meses… Poco a poco fui entrando en la dinámica de ir estudiando, probando, descubriendo, aprendiendo… Durante esta beca tuve la oportunidad de trabajar junto al Prof. Peter Meissner de TUD en Darmstadt, que vino un año como profesor emérito a la universidad, señor que a punto de jubilarse seguía manteniendo la pasión de descubrir y de probar en el laboratorio… trabajar con él fueron muchos dolores de cabeza de tanto estrujarme los sesos pero fue muy motivador… sin duda él fue otro gran referente. Tras unos meses me propusieron hacer la tesis pero fui reticente, pensaba que iba a ser demasiado absorbente pero con el paso del tiempo acabé haciéndola y tomándomelo como un trabajo que me estaba apeteciendo hacer… ¡y me enganché a la investigación! Ahí tuve la oportunidad de trabajar con la Prof. Cristina de Dios como directora y también fue genial para mí ser dirigida por una mujer, además joven y cercana…y así terminé la tesis en 2016.

Partiendo de tus conocimientos sobre el perfil femenino dentro del ámbito empresarial, ¿podrías destacar alguna diferencia en la imagen que se tiene de la mujer en el mundo de la academia frente al mundo empresarial?

Yo diría que la diferencia en la imagen de la mujer depende de cada entorno concreto y, aunque ciertamente la empresa puede considerarse más competitiva no necesariamente va a haber más sexismo en ella. Es algo inherente a todos los espacios en los que nos movemos y yo creo que es imposible estar en un espacio libre de sexismo a día de hoy en cualquier entorno masculinizado, además muchas veces son cosas muy sutiles que no sabemos ni reconocer… A día de hoy las herramientas y la información existen para fomentar la igualdad de oportunidades, la inclusión y la presencia de diversidad. Podríamos buscarlas, aprenderlas, recibir formación e instaurar políticas. No se aplican ni en academia ni en empresas grandes ni pequeñas, si acaso pequeñas charlas que son más un lavado de cara que una aplicación real al entorno. Seguro que hay alguna excepción, no quiero generalizar tampoco.

Los datos advierten que el 90% del empleo femenino se concentra en el sector servicios, por lo que el ámbito empresarial suele estar bastante masculinizado. ¿Alguna vez has experimentado o presenciado situaciones de machismo/micromachismo, o se ha dado en tu ámbito de trabajo algún tipo de discriminación por el hecho de ser mujer?

Claro, ambas. Trabajando en empresa he tenido un par de eventos muy desagradables, aunque creo que en otro entorno no empresarial podría haber pasado similar. En 2017 dijeron a mi jefe que yo no debía trabajar sola porque soy mujer a pesar de ser la única persona que conocía previamente los experimentos a hacer. Un par de meses después hubo un señor que al verme dijo que qué alegría ver a alguien “guapa además de inteligente”. En solo dos meses, estando yo tan tranquila haciendo mi trabajo y sabiendo lo que hacía…eso es desagradable, sin duda. Lo que más me molesta es que esos actos no tengan consecuencias, esos señores probablemente piensen que yo “tuve una pataleta” en lugar de darse cuenta de que su comentario es inaceptable. No hay un entorno social que permita que ese señor quede descalificado y sigue pareciendo que nosotras actuamos exageradamente y debería afectarnos menos.

Y todas las mujeres que conozco tenemos experiencias similares a lo largo de nuestra vida laboral. Creo que nos cuesta mucho identificarlas y contarlas pero al final aprendí que es necesario para unirnos entre nosotras y ver que nos pasa por ser mujer y no por algo que hayamos hecho o dejado de hacer. Y entender eso enfada porque es injusto pero da mucha calma porque ves que no depende solo de ti sino que es algo estructural, social, patriarcal.

A veces lo más complicado son comportamientos pequeños y sutiles que te hacen dudar si lo que pasa es normal o no lo es. Ahora tengo un chat con amigas científicas y cuando nos pasa algo lo compartimos rápidamente en plan: “mirad lo que me ha pasado…diría que ha sido sexista, ¿qué creéis?”. Compartirlo y apoyarnos ha sido una gran ayuda. A veces incluso desde afuera vemos mejor los comportamientos machistas que suceden, mis amigas me han hecho ver situaciones que yo, metida en mi entorno, no me daba cuenta.

La consultora Rocío Lozano comenta en una charla TED (con la que también estás familiarizada) qué papel tiene la incorporación de la mujer a los puestos de dirección en el perfil innovador de una empresa. ¿De qué forma consideras que podría influir la diversidad de género y la inclusión de la mujer en el liderazgo dentro de este tipo de organizaciones?

Estoy convencida de que la incorporación de la diversidad (no solo mujeres, también personas racializadas, migrantes, procedentes de distintos entornos socioeconómicos, personas LGTB+, diversos cuerpos, diversas maneras de vestir, etc.) mejora tanto la rentabilidad de las empresas como la propia manera de estar en el trabajo. El mejor resultado sólo llegará cuando todas las personas tengamos las mismas opciones de formar parte de él y si las oportunidades de acceder a ciertos trabajos son diferentes entre personas por motivos no elegidos y ajenos a nuestras habilidades, entonces se está perdiendo conocimiento.

Por otro lado, creo que es peligroso hacerlo solo por rentabilidad o porque hay un beneficio y no hacerlo simplemente por justicia social, por entender de una manera profunda la importancia de la igualdad de oportunidades. Como colectivo tenemos una responsabilidad y como persona individual también. Al menos, ponernos cada quien en nuestro contexto. En mi caso, como dije en esta conferencia: Que ser mujer deje de limitarme. Que ser guapa deje de favorecerme. Que ser conquense deje de limitarme. Que ser occidental deje de favorecerme…y así sucesivamente. A veces hablamos de las empresas como si fueran entes asépticos en lugar de estar formados por personas. Y creo que el cambio también tiene que venir de dentro de cada persona, de entender nuestros contextos.

Según un informe del 2019 llevado a cabo por Grant Thornton, únicamente el 27% de las mujeres en España ocupa cargos de alta dirección. El acceso de las mujeres a puestos de mayor responsabilidad llegadas a un cierto nivel en la jerarquía empresarial se dificulta al encontrarse estas con un techo de cristal muy difícil de romper. ¿Cómo crees que se puede estimular la representación femenina en cargos con alta responsabilidad empresarial? ¿Alguna vez has sentido que has tenido que trabajar más que los hombres de tu entorno para obtener un reconocimiento similar?

En mi caso me he sentido más fuerte y reconocida como mujer ingeniera ya en la empresa, que ha sido mi último trabajo remunerado. Había leído mucho más sobre síndrome de la impostora, sexismo en el entorno laboral y en ciencia, etc… no por leer desaparecen pero sí hay una parte de crecimiento, de claridad de lo que está pasando, de lo que aporto y de lo que no. Incluso con esas siempre hay situaciones en que dudas si estás siendo evaluada de manera más dura que tus compañeros, si se te escucha igual o se te cuestiona igual… A menudo me cruzo con estudios que hablan de cómo las mujeres tenemos que aprender ciertas habilidades típicamente masculinas para conseguir que nos valoren en el trabajo, pero yo no estoy de acuerdo, creo que hay que valorar distintas maneras de mostrar el trabajo, entre ellas las socialmente reconocidas como femeninas. Así por ejemplo hace poco me crucé con estos artículos sobre fanfarronear sobre nuestros logros (aquí y aquí). Por un lado, entiendo que si llamas menos la atención parece que haces menos pero creo es mejor no perder tiempo en que las cosas parezcan mejores de lo que son sino valorar el trabajo de una manera más objetiva y realista. Y creo que eso beneficiaría a mujeres y a hombres, ¡y al mundo en general! jajaja.

Sobre el techo de cristal creo que estamos viendo cambios pero tienen que haberlos mucho más. Hay múltiples causas pero voy a centrarme en una fundamental: el momento de tener criaturas. Según este artículo, los estudios concluyen que la paternidad no afecta a la carrera profesional mientras que la maternidad está relacionada con el 80% de la brecha de género en acceso a puestos de poder. Hace unos meses se publicó el estudio del que habla el artículo anterior, que muestra las variaciones salariales en mujeres tras su parto viendo si su pareja es un hombre, o es otra mujer. Cuando su pareja es otra mujer, el salario se reduce a un 7% menos y sobre todo, se vuelve a igualar a los 5 años del parto. Pero el salarió de la “co-madre”… sí se vio levemente afectado… cosa que no sucede en las parejas varones. Creo que son fundamentales la conciliación y la corresponsabilidad en la crianza y el cuidado de la casa. Y creo que son los hombres en parejas heterosexuales quienes tienen que dar el gran cambio. Entiendo que de primeras no quieran o parezca que la historia no va con ellos… pero sí va y cada vez va a ser más vergonzoso para ellos no hacerse cargo de estas cosas. Aunque sea polémico creo que debemos empezar a decir alto y claro que tener criaturas con compañeros hombres resulta en un detrimento de nuestras posibilidades laborales y de acceso al poder. Y los datos empiezan a evidenciarlo. Este otro estudio muestra que las mujeres tienen más posibilidades de divorciarse si ascienden, cosa que no sucede a los hombres. Son datos muy interesantes y muy clarificadores, y ahora que los tenemos debemos implementar medidas que los contrarresten a corto plazo y educación para que esas medidas dejen de ser útiles y haya un cambio cultural a largo plazo.

Nosotras ya estamos encontrando nuestras alternativas. Las mujeres que queramos vamos a ascender, a trabajar y a lo que haga falta. Pero también se muestra que cada vez nos emparejamos menos, elegimos vivir solas, vivir con otras mujeres o vivir con hombres de menor estatus. También tenemos cada vez menos criaturas. Hay cosas que van cambiando y aun así queda por hacer. Es una pena por un lado y a la vez tenemos delante la oportunidad de cambiarlo… Hace años casi me da un “apechusque” al ver estas barras sobre la situación familiar de mujeres catedráticas en el año 2006… pues eso, hay que cambiarlo.

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La brecha que todavía existe entre hombres y mujeres se hace palpable en muchos indicadores. Por citar un ejemplo, las mujeres representan a día de hoy el 74% de las personas que tienen un contrato de trabajo parcial. Además, de acuerdo con la EPA, el 95% de las personas que prefirieron trabajar solo a media jornada por tener que cuidar de hijos o enfermos, eran mujeres. ¿Crees que se debería empezar a abordar el problema desde el marco del constructivismo social (prácticas culturales y/o sociales), o más concretamente desde las propias organizaciones?¿Se te ocurre alguna iniciativa?.

Hay personas más expertas que yo en esto y que tendrán ideas mucho más claras de cómo abordarlo. Yo, sin ser experta, creo que todo problema complejo hay que abordarlo desde diferentes perspectivas. Obviamente hay una gran parte que es social deben unirse educación a las futuras generaciones, legislaciones que la amortigüen, iniciativas ciudadanas y asociativas y también debería haber implicación de las empresas, como decía antes, entendiéndolas como conjuntos de personas y no entes ajenos a la sociedad. La corresponsabilidad en los cuidados familiares es gran parte de la cuestión, como hablaba antes, y muchas mujeres que trabajan a tiempo parcial lo hacen para cuidar el resto de la jornada.

Centrándonos en las empresas, creo que hay un montón de propuestas e iniciativas y merece la pena que cada organización pueda probar y elegir la que piense que le va a funcionar mejor. Hay iniciativas que proponen cuotas, otras que proponen hacer públicos los datos de diversidad, fomentar las guarderías, el horario flexible o el teletrabajo… me gustaría pensar que se irán implantando sin que vengan obligadas por normativas, pero me temo que la legislación va a tener que ir forzando estos cambios. La pena es que entonces las soluciones estarán más pautadas y se harán de manera forzada para cumplir una norma. Y entonces en lugar de soluciones se implementan parches parciales… Cuando leí esta noticia pensé que a veces hay soluciones relativamente sencillas, quizá pedir información e ir haciendo estadísticas puede funcionar. Si las personas que forman una empresa tanto trabajadoras como medios cargos y personas directivas tuvieran que darse cuenta y reconocer los sesgos que tienen, querrían cambiarlos. Poca gente reconocerá sin vergüenza que solo tiene señoras de la limpieza mujeres y señores directivos en sus plantillas. ¡Espero no confundirme! jajaja

Estás implicada en iniciativas que buscan visibilizar el papel de la mujer en ciencia y que a su vez fomenten su participación en distintas ramas del conocimiento. Según tu experiencia en NosOtras pensando, creando, divulgando, ¿cuál es el mayor reto al que nos enfrentamos a la hora de promover el interés por las carreras STEM entre las más jóvenes? ¿Consideras necesario fomentar las vocaciones científicas en las niñas y jóvenes?

Sin duda es necesario, y a la vez lo considero insuficiente. Leyendo este libro me di cuenta de que las investigaciones feministas han demostrado que visibilizarnos como mujeres STEM y referentes que somos, es genial y es útil pero es insuficiente, porque el problema es más profundo y está relacionado con los estereotipos. Pienso que los estereotipos son la clave del problema y, como dice Cristina Aranda, hay que hackearlos. En la Asociación Nosotras nos gusta llamarlo “apagar los pilotos automáticos”. Ahora bien, hay que entender cómo el género forma parte profunda de nuestra identidad y para desmontar los estereotipos necesitamos nuevos referentes. Sobre todo diría referentes diversos, me gusta la perspectiva queer en este sentido, como propone aquí Aitor Villafranca. Explorar la opción B como propone en esta TED, Alexandra Olaya-Castro. Llamémoslo de múltiples maneras, al final es entender la importancia de la diversidad y la igualdad de oportunidades de manera global.

Creo que el mayor reto es dar herramientas a las futuras generaciones para que puedan apagar más y más pilotos automáticos, encontrar nuevas soluciones y nuevas y diversas conductas…. Para que crean en una nueva ciencia y creen una nueva ciencia más colaborativa y más inclusiva como decíamos en este artículo. Mostrar la oportunidad que hay en re-conocer el conocimiento y alentar a la chavalería a llegar al éxito desde múltiples perspectivas, como por ejemplo proponen en la guía Sorkin.

Hoy en día es bastante común que lxs investigadorxs compaginen su actividad científica con la divulgación; sabemos el impacto que esto puede tener desde una perspectiva formativa y sensibilizadora de aquel que está al otro lado pero, ¿qué te está aportando a ti esta actividad hasta ahora?

Durante tiempo pensaba y tenía la impresión de que ser ingeniera y científica me posicionaba en una élite de conocimiento y eso me alejaba de la sociedad y de las personas…cuando yo no quería eso sino al contrario, que mi conocimiento, mi trabajo y el de la ciencia y la ingeniería en global reviertan de alguna manera a la gente. Ahora mismo la divulgación me aporta precisamente eso.

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“La Jenni y la Estefa”, hablando de ciencia sin pilotos automáticos, proyecto realizado gracias a Comando Violeta Cuenca y Asociación Nosotras pensando, creando, divulgando. Febrero 2018.

Por otro lado, con los talleres y charlas que hacemos nos acercamos a la gente, bajamos la ciencia de esas elites que no se corresponden con el sitio en que creemos que deben estar. La gente y sobre todo la chavalería se acerca, pregunta, se sorprende de pensar que llevamos una vida “normal”, una vida con ocio, con días vagos y días trabajadores, con ocio con amistades… eso te hace pensar que realmente estás cambiando el estereotipo y a mí me hace sentir esperanza en que las cosas van a cambiar.

También es cansado y hay épocas que necesito desconectar. Compagino esto con mi trabajo y eso implica trabajar por las tardes o fines de semana y no siempre es fácil encajar eso con una vida que incluya mi tiempo libre, intereses, amistades, mi propio cuidado personal y familiar… pero lo vamos haciendo como poco a poco podemos. Lo bueno es que por el camino conoces a personas que lo hacen igual y todas tenemos dilemas similares. Y al final el feedback tras las charlas es tan motivador que siempre quiero continuar, ¡por ahora al menos!

También compaginas tu trabajo con acciones de voluntariado en el centro educativo “Casa de la Esperanza” en Poptún, Guatemala. ¿Te importaría contarnos en qué consisten las acciones que llevas a cabo en la asociación? En base a sus valores, ¿cómo se percibe el papel de la mujer en esos pueblos con pertinencia cultural maya? ¿Podríamos aplicar o llevarnos alguna lección de los principios por los que se rigen estas sociedades?

La cosmovisión maya es interesantísima. Sobre todo destacaría la idea de comunidad, esa idea de que lo mejor para mí no es lo mejor para mí individualmente sino lo mejor para mí misma y mi comunidad a la vez. Y desde ahí se encuentra un gran poder en las mujeres mayas como sostenedoras de la comunidad. Son mujeres fuertes, luchadoras y he podido admirar a muchas de ellas. De ellas pude aprender la paciencia, la persistencia, dejar que las cosas lleven su curso y tengan sus tiempos… esto es algo que en la Europa inmediata y digitalizada cada vez nos cuesta más.

Igualmente aquí tendemos a ver los polos como opuestos irreconciliables mientras que en la cultura maya se observa como los dos lados de la misma moneda, así que uno tiene que existir para que su polo exista y viceversa. Entender la subjetividad desde ahí fue toda una revolución mental para mí. Creo que las personas que nos dedicamos a investigar deberíamos también tener conocimientos sobre diversas culturas porque abren la mente y desde la educación que recibimos en España esto es difícil de comprender.

Sobre el papel de la mujer en la cultura maya es un tema interesantísimo. Desde España, o desde mi entorno al menos, a menudo consideramos que el respeto es menor a la mujer en América Latina y no es así, tenemos mucho que aprender de las feministas decoloniales de continentes como América Latina o África.

Durante los meses que estuve allí hice distintas tareas: clases de inglés, matemáticas, coordinar el programa de radio, cortar fruta y reponer la tienda para la venta durante los descansos, etc. Al final aprendes que es importante hacer de todo y en mi caso llegué para dar clases de inglés pero luego había otras personas más preparadas para ello y yo fui recalculando mi función. Aprendí también que pensamos que podemos realizar cualquier tarea y en el voluntariado bien planteado debes hacer algo para lo que estés preparada. Dar clases de inglés no estaba en mi expertise, sin embargo coordinar el programa de radio y montarlo sí porque venía de participar en el programa La Hora Violeta en Cuenca.

Echando la vista atrás y en relación a tu carrera formativa, ¿cambiarías o harías algo de manera diferente si pudieras volver al pasado? ¿qué consejo le darías a una joven que busca iniciarse en la rama de la investigación?

No sé si cambiaría cosas. Seguro que muchas sí y a la vez no lo sé porque gracias a ellas he llegado a donde estoy… me habría gustado tener una mente más crítica y abierta desde más temprano, durante la carrera universitaria sobre todo. Comencé tras terminar ingeniería y ahora creo que podría haber aprendido más si hubiera estado menos pendiente de aprobar y más de aprender. Creo que es consecuencia del sistema educativo que tenemos también junto con la exigencia de las personas que fuimos buenas estudiantes en primaria y secundaria. Poniendo todo esto junto creo que estoy donde tengo que estar. Pienso que cada día me acuesto conmigo misma y eso es lo único que seguro va a permanecer en mi vida… así que mejor tomar cada día las decisiones que al largo plazo me ayuden a dormir bien… ¡espero que así siga siendo! Jajaja.

A una joven que empiece ahora a investigar le diría sobre todo que busque referentes, personas que han estado donde ella y ahora están unos pasos más allá. Así poder ver que alguien parecida a ti lo hizo y tener contacto con alguien que ya ha hecho el camino que tu quieres recorrer. Además, en el caso de chicas o mujeres les diría que busquen equipos con compañeras mujeres donde puedan apoyarse mutuamente. Y si no los tienen en su sitio de trabajo pueden encontrarlos en grupos feministas u otros entornos. Para mí tener amigas con vidas parecidas a la mía ha sido fundamental. Tejer redes dentro y fuera del trabajo, redes de confianza y respeto es la gran revolución y el mejor camino para que cada quien pueda aportar lo mejor que tiene que aportar… ¿y en eso consiste, no? 😉

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