Septiembre 2021: Entrevista a Rocío Borrego

Dr. Rocío Borrego-Varillas es investigadora titular del Instituto de Fotónica y Nanotecnologías del Consejo Nacional de Investigación en Italia (IFN-CNR). Obtuvo el doctorado en Física por la Universidad de Salamanca en 2013. Durante este periodo realizó estancias de investigación en el Instituto Max Planck de Óptica Cuántica en Alemania y en la Universidad Jaume I.   

En 2013 recibió una beca Marie Curie para realizar su investigación postdoctoral en el grupo del Prof. Cerullo del Politécnico di Milán (Italia), donde desarrolló nuevas propuestas para la generación y caracterización de pulsos ultracortos en el ultravioleta y posteriormente los aplicó a la espectroscopía ultrarrápida. Actualmente es responsable de la actividad científica en los laboratorios de attociencia en moléculas (http://attosecond.fisi.polimi.it), donde se dedica al desarrollo de nuevas líneas de espectroscopia  y a su aplicación para la investigación de dinámicas electrónicas.  

Es miembro activo de varias sociedades profesionales, presidenta del grupo técnico «Fenómenos Ópticos Ultrarrápidos» de la Sociedad Americana de Óptica (OSA) y miembro del comité editorial de las revistas «Photonics», «Journal of Optics» y «Optics and Photonics News». Ha recibido varios premios, entre los cuales el «Ivan Kaminow Outstanding Young Professional Prize» de la OSA en el 2016 y recientemente el «EOS Early Career Women in Photonics Award» de la Sociedad Europea de Óptica. 

Cuéntanos un poco más sobre ti, ¿en qué consiste tu investigación y en qué campos se puede aplicar? ¿qué es lo que te motivó a trabajar en este área?

Mi campo de investigación es la óptica ultrarrápida. En mi caso he tenido la gran suerte de poder aprender y disfrutar desde la parte más tecnológica a la parte más aplicada. Durante el doctorado me especialicé en la caracterización de pulsos ultracortos, mientras que durante el postdoc mi trabajo consistió en el desarrollo de nuevas técnicas para la generación de pulsos de pocos femtosegundos (1 fs = 10-15 s) en el ultravioleta. Por razones técnicas, es difícil obtener este tipo de pulsos, pero sus aplicaciones son extremamente interesantes ya que la mayor parte de moléculas de interés biológico (como pueden ser las bases del ADN o algunos aminoácidos) absorben en el ultravioleta. 

Por ello, el siguiente paso que para mí fue natural durante el postdoc fue aplicar los setups que había desarrollado para construir una línea de espectroscopia ultrarrápida en el ultravioleta. Esto nos permitió, por ejemplo, estudiar cómo es el mecanismo de fotoprotección en las bases del ADN (cuando absorben luz ultravioleta la “transforman en calor” en pocas decenas de femtosegundos, evitando que se dañe la cadena de ADN). 

En la actualidad, estoy interesada en estudiar procesos aún más rápidos: las dinámicas electrónicas, que evolucionan desde centenas de attosegundos (1 as = 10-18 s) a pocos femtosegundos. Son mecanismos fundamentales ya que determinan la distribución de los enlaces químicos. 

Además de que me encantaban las asignaturas de Óptica y en Salamanca había (y hay) un grupo fuerte en esta área, creo que lo que más me motivó a adentrarme en este ámbito de la Óptica, fue precisamente el hecho de poder desarrollar herramientas ópticas que después me permiten estudiar procesos de física fundamental.   

Realizaste el doctorado en Salamanca y en 2013 recibiste una beca Marie Curie para unirte al grupo del Profesor Cerullo en el Politecnico di Milano (Italia). Desde tu situación actual, ¿cómo ves las posibilidades de estabilización/financiación?

Tanto en Italia como en España, la financiación de la investigación fundamental a nivel nacional es muy escasa e inevitablemente esta falta de inversión se traduce también en dificultades para la estabilización. 

Para los investigadores jóvenes es difícil conseguir financiación para iniciar un grupo ya que la mayor parte de proyectos nacionales no están divididos por rangos de edad, por lo que las vías se reducen casi únicamente a proyectos europeos competitivos como las ERC Starting Grant. Sí me parece positivo que en los últimos años algunas comunidades hayan implementado programas propios para la atracción de talento, aunque por desgracia en algunos casos han sido programas puntuales que no han tenido continuación. En Italia la situación es muy parecida: en Lombardia, por ejemplo, tenemos un programa de la Fundación Cariplo para apoyar solicitudes ERC que fueron calificadas A sin financiación, aunque también en este caso ha habido fuertes recortes en los últimos años.

Desde tu experiencia personal, ¿dónde se encuentran las mayores dificultades para lograr la estabilización dentro de la carrera investigadora?

Creo que sin lugar a dudas el momento más crítico llega al terminar el postdoc, principalmente por la escasez de plazas con contrato indefinido. A ello se suma además que, siendo trabajos tan especializados, hay pocas ciudades donde se puedan desarrollar y a menudo conlleva inevitablemente trasladarse, con el consecuente compromiso entre vida familiar y laboral.

¿Crees que las medidas políticas en cuanto a paridad adoptadas en los últimos años han tenido un impacto real en la carrera de las investigadoras?

Es difícil de valorar. Según el informe “Mujeres Investigadoras” del CSIC no ha habido mejoras significativas; el de “Científicas en cifras” del FECYT algunas tendencias positivas (un ligero aumento de la presencia de investigadoras), pero aún notables deficiencias. La más preocupante bajo mi punto de vista es una disminución en el número de alumnas matriculadas en carreras de ciencias e ingenierías.

¿Cuál dirías que ha sido, o han sido, las decisiones laborales más determinantes en tu carrera investigadora? ¿Crees que has tenido que renunciar a más cosas que tus compañeros para llegar a donde estás ahora?

No sé si he tenido que renunciar a más cosas que mis compañeros, pero de lo que estoy segura es que todas las personas que conozco que han tenido una buena trayectoria profesional son muy trabajadoras y determinadas. Probablemente ha habido dos decisiones que fueron difíciles en su momento, pero determinantes para mi carrera. La primera fue salir al extranjero para el postdoc y conseguir una Marie Curie. La segunda, cambiar hace dos años a otra línea de investigación: el principio fue duro porque tuve que aprender muchas cosas nuevas, pero esto me ha permitido combinarlo con mi experiencia anterior para poder progresar e idear nuevos proyectos.

¿Cuáles son los objetivos laborales de aquí a 10 años? // ¿Dónde y cómo te gustaría estar, laboralmente hablando, en un futuro cercano?

En pocas palabras, seguir disfrutando con lo que hago y consolidar una carrera independiente.

¿Crees que las labores de mentorización tienen un efecto directo o importante sobre las futuras generaciones de los y las investigadoras? ¿has tenido alguna referente femenina a lo largo de tu carrera?

En mi opinión sí. Recientemente los estudiantes de doctorado con los que trabajo me comentaban que habiendo tenido profesoras desde el primer año de carrera y viendo que algunos de los grupos de investigación del departamento están dirigidos por mujeres, no habían notado la brecha de género, lo cual creo que es algo muy positivo. Estoy convencida que es fundamental que todos, pero especialmente las niñas, tengan como modelos de científicos tanto hombres como mujeres para eliminar los estereotipos que existen a nivel social. A modo de anécdota, hace algún tiempo estaba viendo un catálogo de juguetes con la hija de una amiga y al llegar a la página de los microscopios y telescopios me dijo “que a partir de ahí eran juguetes de niño”. Me quedé muy sorprendida y al preguntarle el porqué me respondió que “en la caja de todos esos juguetes sale siempre un niño”. 

Referentes femeninas para mí han sido Isabel Arias (Universidad de Salamanca) y Cruz Méndez (CLPU) durante la carrera y el doctorado y, de forma muy especial, Gladys Mínguez Vega (Universidad Jaume I) durante mi estancia en Castellón. Todas ellas han sido grandes ejemplos a nivel humano y profesional.

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