Una postdoc en Suecia: Entrevista a María Ángeles Burgos

María Ángeles Burgos Simón (Castalla, 1988) es Graduada en Física por la Universidad de Valencia, y doctora en Física por la Universidad de Valladolid. En estos momentos se encuentra trabajando en el Department of Environmental Science and Analytical Chemistry (Atmospheric Science Unit) de la Universidad de Estocolmo, y ha querido compartir su experiencia con nosotras.

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Cuéntanos brevemente en qué consiste tu investigación.

Investigo en la rama de física atmosférica y en mi proyecto estudiamos los aerosoles (que son partículas sólidas o líquidas en suspensión en la atmósfera). La interacción entre aerosoles, nubes y radiación solar es a día de hoy el mayor factor de incertidumbre a la hora de hacer proyecciones de cambio climático. En concreto, yo estudio como varían las propiedades ópticas de los aerosoles según la humedad relativa que haya en la atmósfera. Hemos creado una base de datos de la higroscopicidad de los aerosoles, la base de datos es de dominio abierto y puede ser utilizada por cualquier científico que lo desee. Las principales aplicaciones de mi trabajo son mejorar los modelos globales climáticos o validar datos de satélite, entre otras.

 

¿Qué te llevó a interesarte por la Óptica atmosférica?

Después de estudiar la carrera de física me especialicé en teledetección y quería hacer el doctorado en alguna área relacionada con física de la tierra y medioambiente. La oportunidad surgió con el Grupo de Óptica Atmosférica (GOA) de la Universidad de Valladolid y la consideré la mejor opción en aquel momento, así empezó todo.

 

¿Qué está suponiendo para ti esta etapa postdoctoral? ¿Existen muchas diferencias con España?

Creo que es una etapa muy gratificante si das con un buen grupo. A nivel profesional aprendes mucho en relación a tu investigación, además, atiendes a conferencias y puedes crear tu propia red de contactos, viajas a otros países, conoces otros estudiantes, investigadores… profesionalmente es muy intensa e interesante. Si estás en un grupo diferente del de tu doctorado ves y tienes la experiencia de presenciar otras formas de trabajar, de investigar, de llevar el día a día…

Según mi experiencia, y en cuanto a la etapa postdoctoral, la principal diferencia que he encontrado con España ha sido la facilidad de financiación para hacer actividades como viajar a conferencias, atender a cursos de formación… también ha sido más fácil conseguir financiación para los dos últimos años después de los dos primeros años de postdoc. En España presencié la situación de compañeros que tenían condiciones precarias ya en etapa postdoctoral, los contratos tardaban en llegar (cuando llegaban) y a veces había periodos en los que no tenían un salario y claro, como es un camino tan competitivo y digamos que “trabajas para ti y para tu CV” pues tenían que seguir a pie de cañón (si podían permitírselo) si querían seguir en este camino.

 

Te planteas volver a España para continuar con tu carrera científica o continuarías en el extranjero? ¿Te has planteado en algún momento abandonar la carrera científica?

No tendría ningún problema en volver a España, pero con cierta estabilidad y buenas condiciones. A mí me gusta vivir en el extranjero, hoy en día vivir en alguna de las capitales de Europa lo considero casi como “vivir en otra comunidad de España” en términos de facilidades de visitar a la familia, facilidad de movimiento, papeleos, cambio de divisa… así que tampoco es que todos mis esfuerzos se centren en volver, si salen buenas oportunidades fuera, estaría abierta a ellas como lo estaría si salen en España.

Sí que me planteo abandonar la carrera científica. Considero que la carrera científica no ofrece condiciones competitivas o atractivas a nivel de salario y estabilidad. Por ejemplo, durante el postdoc sólo tienes un contrato de uno o dos años, seguramente tengas que mudarte e irte al extranjero, luego no sabes dónde te tendrás que mudar (¡de nuevo!), todo es incertidumbre y encima esa incertidumbre no está bien remunerada. Por supuesto es bonito viajar y tener experiencias, pero siempre tiene que haber un compromiso entre eso y cierta estabilidad y nivel de salario ya que las mudanzas y cambios de país son costosos en términos de tiempo, dinero y desgaste personal. Además, después de investigar por 2 o 4 años, las probabilidades de obtener una plaza como profesor son muy limitadas (tanto en España como en el extranjero). Digamos que de todo esto te vas dando cuenta según tienes la experiencia, al principio te tiras a la piscina sin pensar mucho, y poco a poco vas viendo las ventajas y desventajas…por mucho que te aconsejen o digan antes, con la experiencia de uno no siempre aprende el otro.

 

¿Qué soluciones propondrías ante la baja proporción de mujeres que ocupan cargos de responsabilidad, ya sea en la academia o en la empresa privada?

Según tengo entendido, la proporción de mujeres y la de hombres es más o menos pareja hoy en día hasta que llega la etapa de la maternidad. O sea, la maternidad es uno de los puntos clave.

Creo que es importante mejorar las condiciones de conciliación familiar, además vivo en el país paradigmático de la conciliación. En Suecia, tanto el padre como la madre tienen alrededor de un año de baja parental cada uno. Además, 90 días son no transferibles. Al principio puedes pensar ¡pues yo no quiero perder un año! Pero es que lo tienen todo pensado ya, puedes dividirte tu parte de baja hasta que tu hijo tiene 8 años  y además puedes decidir trabajar al 20, 40, 60 u 80% , puedes trabajar menos horas al día, o trabajar 3 días por semana…o hacer tantas combinaciones como se te ocurran. De esta forma, la maternidad no penaliza a la mujer. Además, según mi experiencia, la sociedad entera está muy mentalizada y entre sus valores está el entender y apoyar la conciliación y a “los nuevos padres”. En mi caso, la jefa de departamento estuvo un año de baja maternal y las dos personas sucesivas en la jerarquía digamos, se hicieron cargo de sus tareas. A parte de las medidas que se puedan llevar a cabo, la filosofía de la sociedad me parece muy importante.

Creo que las medidas de discriminación positiva pueden ser necesarias hoy en día y hasta que la situación se normalice, pero a mi parecer, deberíamos aspirar a eliminarlas cuanto antes y además, las de conciliación me parecen más efectivas a largo plazo.

 

¿Consideras necesario fomentar las vocaciones científicas en las niñas y jóvenes?

¡Por supuesto! Creo que la cultura en la que se rodean los niños y niñas y los roles que aprendemos y enseñamos tanto en el ámbito familiar como de la sociedad en su conjunto son importantísimos y juegan un papel fundamental para el cambio a largo plazo, duradero y efectivo. Creo que deberíamos empezar a llamar a nuestras niñas científicas, físicas, químicas, biólogas, ingenieras…que sepan que cualquiera que se lo proponga lo puede conseguir. Esa es la mejor medida que podemos tomar.

 

¿Te has encontrado con alguna situación en la que te hayan hecho de menos por ser mujer, y además joven?

En el ámbito académico, por suerte, nunca he experimentado ningún tipo de discriminación ni por ser mujer ni por ser joven. Desde mis estudios, pasando por mis contratos en la Universidad de Valencia, de Valladolid, de Berlín o de Suecia, nunca he experimentado discriminación ni por parte de mis jefes y jefas ni de mis colegas. ¡Espero que mi caso sea la norma en un futuro cercano!

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