Marta Gómez Gómez es graduada en Física por la Universidad de Salamanca (2023), donde también cursó el Máster en Física y Tecnología de los Láseres (2024). Actualmente es investigadora predoctoral en el programa de doctorado en Física Aplicada y Tecnología de la Universidad de Salamanca y desarrolla su tesis doctoral en el Grupo de Investigación en Aplicaciones del Láser y Fotónica (ALF), formando parte además del Centro de Investigación en Luz y Materia Estructuradas (LUMES). Su investigación se centra en la fabricación de dispositivos fotónicos integrados en materiales cristalinos mediante irradiación láser de femtosegundos y en el estudio de sus propiedades no lineales.
Desde las primeras etapas de su formación mostró un fuerte interés por la óptica experimental, que se fue consolidando a lo largo del grado y el máster, especialmente durante el trabajo en laboratorio y el desarrollo de su Trabajo Fin de Grado y Trabajo Fin de Máster en óptica no lineal. Este recorrido académico le llevó de forma natural a continuar su formación investigadora a través del doctorado.
Más allá de su actividad investigadora, participa activamente en labores de divulgación científica. Es miembro de la asociación OSAL Student Chapter desde 2022, donde colabora en la organización de actividades divulgativas, visitas a centros educativos y eventos orientados a acercar la óptica y la fotónica a la sociedad. En 2023 asumió la presidencia de la asociación, un rol que le ha permitido desarrollar habilidades de liderazgo, coordinación y comunicación científica, así como fomentar la creación de redes entre estudiantes de grado, máster y doctorado.

¿Qué te motivó a estudiar el grado en física? Y después, ¿cómo surgió tu interés por la óptica y la fotónica? ¿Dudaste en dedicarte a otros campos?
Desde pequeña siempre he sido muy curiosa y me han gustado especialmente las matemáticas. Mi interés por la física empezó a tomar forma en la ESO, cuando mi profesor organizó una feria de la ciencia centrada en distintas áreas de la física. Trabajábamos por grupos y teníamos que explicar los conceptos a través de experimentos sencillos, lo que me permitió descubrir lo mucho que disfrutaba la física experimental. Aquella experiencia fue clave para decidirme a estudiar el grado en Física.
Ese interés se reforzó poco después al participar en un Campus Científico de Verano de la FECYT en la Universidad Politécnica de Cartagena, titulado El misterio de la luz de las estrellas. Durante esa semana tuve un primer contacto profundo con la óptica: desde la formación de imágenes y el uso de cámaras CCD acopladas a telescopios, hasta experimentos sobre la naturaleza de la luz, la medida de su velocidad en distintos medios y diversas aplicaciones tecnológicas. Fue una experiencia muy completa y muy experimental, que hizo que la óptica empezara a llamarme especialmente la atención.
Ya en bachillerato confirmé que la física era la disciplina que mejor encajaba con mis intereses, porque me permitía describir y entender el mundo utilizando las matemáticas, que siempre me habían gustado. Más adelante, durante el grado, ese interés por la óptica se consolidó en tercero de carrera gracias a las asignaturas de óptica y, en especial, al laboratorio.
Decidí realizar mi Trabajo Fin de Grado en el Área de Óptica de la Universidad de Salamanca, centrado en óptica no lineal. Durante el TFG pude pasar mucho tiempo en el laboratorio y comprobar que la investigación experimental en este campo era realmente lo que me apasionaba. Además, contar con unos tutores excelentes hizo que disfrutara enormemente de esa etapa, lo que terminó de inclinarme a cursar el Máster en Física y Tecnología de los Láseres. En él continué trabajando en óptica no lineal durante mi TFM y, actualmente, desarrollo mi tesis doctoral en este mismo ámbito.
En mi caso, no dudé en dedicarme a otros campos de la física: desde mis primeras experiencias, la óptica ha sido siempre el área que más me ha atraído, y ese interés se ha ido reafirmando de forma natural a lo largo de toda mi formación.
Ahora estás realizando tu tesis doctoral en la Universidad de Salamanca. Cuéntanos brevemente: ¿en qué consiste tu investigación?
Mi investigación doctoral se centra en la fabricación de dispositivos fotónicos integrados en materiales cristalinos que permitan un control avanzado de las propiedades de la luz, como la longitud de onda, el modo espacial, la interacción superficial o las interacciones no lineales. Para ello empleo la técnica de escritura directa mediante pulsos láser de femtosegundos, que permite modificar de forma muy precisa el interior de estos materiales y realizar en su interior microestructurado tridimensional.
Uno de los objetivos principales de mi tesis es avanzar en el diseño y la fabricación de elementos tipo guía de onda en los que se integren microestructuras 3D capaces de potenciar tanto el comportamiento lineal como no lineal del material, con el fin de desarrollar dispositivos fotónicos miniaturizados con funcionalidad mejorada.
¿Qué aplicaciones puede tener esta investigación?
Los dispositivos que se desarrollan en esta investigación tienen aplicaciones potenciales en numerosos ámbitos científico-técnicos en los que es esencial controlar la propagación de la luz en la microescala al mismo tiempo que se realiza una determinada operación o medida. Entre ellos destacan la astrofotónica, el sensado óptico y el ámbito biomédico. En este último caso, por ejemplo, estos dispositivos presentan un gran interés en sistemas lab-on-a-chip, donde la integración de funciones ópticas avanzadas permite realizar análisis y medidas en la microescala de forma compacta y eficiente.
¿Cómo es un día cualquiera de trabajo para ti? ¿Qué es lo que más te motiva? ¿Y lo que menos?
Un día habitual de trabajo para mí combina tiempo de laboratorio con análisis de datos, lectura de artículos y discusión de resultados con mis compañeros. Paso bastante tiempo planificando y realizando experimentos, pero también interpretando los resultados y tratando de entender los fenómenos físicos que hay detrás, lo que me lleva a aprender cosas nuevas de forma continua. Además, en mi grupo de investigación hay un número considerable de doctorandos, lo que genera un entorno muy dinámico de intercambio de ideas y conocimientos. El ambiente de trabajo es muy bueno y la relación con mis compañeros es excelente, algo que me motiva especialmente y hace que tenga ganas de ir al laboratorio cada día y que disfrute mucho de mi trabajo.
La parte menos gratificante está relacionada con la incertidumbre asociada a la carrera investigadora y con algunas tareas administrativas, que en ocasiones restan tiempo a la parte científica del trabajo, que es la que realmente disfruto.
¿Cuál es el mayor reto al que te has enfrentado en tu trayectoria académica hasta ahora?
El mayor reto al que me he enfrentado hasta ahora ha sido la inestabilidad asociada a la carrera investigadora, en mi caso, en la etapa predoctoral. La búsqueda de contratos predoctorales implica convivir con una gran incertidumbre, ya que muchas convocatorias no tienen fechas fijas y los plazos de resolución pueden alargarse durante meses. En mi primer año de tesis llegué a estar siete meses sin contrato, a la espera de distintas convocatorias de financiación. Esta situación dificulta la planificación tanto a nivel profesional como personal, al no saber cuándo llegarán las resoluciones ni si finalmente se obtendrá la financiación.
Actualmente me encuentro en mi segundo año de tesis y tengo la suerte de que el Centro de Investigación en Luz y Materia Estructuradas (LUMES), donde realizo mi doctorado, puede contratarme mientras continúo buscando una financiación más estable, como un contrato predoctoral, y esperando a las resoluciones correspondientes. Aun así, la incertidumbre de cara al futuro sigue siendo un reto importante, al que se suma la carga de papeleo y burocracia que acompaña a estos procesos.
Actualmente eres presidenta de la OSAL Student Chapter. ¿Qué actividades realizáis? ¿Qué te aportan esas iniciativas?
OSAL Student Chapter es una asociación de estudiantes de la Universidad de Salamanca dedicada a la divulgación de la óptica y la fotónica. Realizamos actividades muy variadas, como talleres y demostraciones experimentales, visitas a centros educativos, visitas al Laboratorio de Óptica de nuestra universidad, organización de charlas divulgativas, entre otras. Nuestro objetivo es acercar la ciencia de la luz a públicos de todas las edades de una forma accesible y participativa.
A nivel personal, estas iniciativas me aportan mucho. Me han permitido desarrollar habilidades de comunicación científica y divulgación, así como fomentar el trabajo en equipo y el intercambio de ideas entre estudiantes de grado, máster y doctorado. Además, como presidenta de la asociación, he adquirido experiencia en tareas de coordinación y liderazgo, así como en la redacción de solicitudes de financiación, la búsqueda de recursos y la gestión de fondos para llevar a cabo nuestras actividades. Todo ello me ha permitido también crear redes con otros estudiantes y con la comunidad de óptica y fotónica, algo que considero muy enriquecedor tanto a nivel académico como personal.
¿Piensas que has afrontado dificultades adicionales por ser mujer en el ámbito científico? A tu modo de ver, ¿cómo explicarías el hecho de que hay menos mujeres en matemáticas, física e ingenierías? ¿Propondrías alguna medida para cambiar esto?
En mi caso personal, por suerte no he sentido que haya afrontado dificultades adicionales por ser mujer en el ámbito científico, o al menos no he sido consciente de ellas. Sin embargo, esto no significa que no existan. Sigue siendo una realidad muy presente y conozco a compañeras que sí han tenido experiencias más complicadas a lo largo de su trayectoria.
Creo que uno de los motivos por los que todavía hay menos mujeres en áreas como las matemáticas, la física o las ingenierías tiene que ver con la percepción que muchas niñas y jóvenes tienen de estas disciplinas. A menudo se siguen viendo como carreras muy difíciles o como ámbitos que “no son para ellas”, una idea que se interioriza desde edades tempranas y que puede influir de forma decisiva en sus elecciones académicas.
En las actividades de divulgación que realizamos con la OSAL en colegios e institutos he tenido la oportunidad de hablar directamente con chicas que se plantean estudiar estas carreras, pero que expresan miedo a no encajar o a que sea demasiado complicado. En esas conversaciones suelen interesarse por mi experiencia personal, lo que pone de manifiesto la importancia de contar con referentes cercanos y accesibles.
Por ello, considero que iniciativas como las que impulsa el Área de Mujeres en Óptica y Fotónica de SEDOPTICA son fundamentales. La visibilización del trabajo de mujeres en estos campos, el acompañamiento y el contacto directo con estudiantes jóvenes contribuyen de forma muy efectiva a romper estereotipos y a que más chicas se sientan capaces y motivadas para seguir carreras científicas y tecnológicas.
¿Qué ventajas y desventajas ves en el mundo académico? ¿Te gustaría continuar con la carrera académica en el futuro? ¿O te planteas alguna alternativa?
El mundo académico tiene aspectos muy positivos, como la posibilidad de investigar, aprender de forma continua y trabajar en temas que realmente te apasionan. En mi caso, disfruto especialmente del trabajo en el laboratorio y del proceso de investigación. Además, valoro mucho la posibilidad de la docencia, ya que la enseñanza siempre me ha interesado; de hecho, si no hubiera estudiado Física, probablemente me habría orientado hacia el ámbito de la educación.
Sin embargo, también existen desventajas importantes, especialmente en las primeras etapas de la carrera investigadora. La falta de estabilidad laboral, los contratos temporales y el hecho de que la consolidación profesional llegue relativamente tarde generan una gran incertidumbre.
A pesar de ello, me gustaría continuar con la carrera académica en el futuro, combinando investigación y docencia universitaria, ya que creo que ambas facetas se enriquecen mutuamente. Como alternativa, también me planteo la posibilidad de dedicarme a la enseñanza en secundaria, ya que siempre me ha gustado la docencia y considero que la educación es una herramienta fundamental para despertar vocaciones científicas desde edades tempranas.